8 de junio de 2009

¿Epidemia? Epílogo

Antes de esto, deberías leer: [¿Epidemia? 1] [Epidemia 2] [Epidemia 3]
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Acabamos de iniciar el proceso de restaurar lo que la noticia de una posible epidemia destruyó en nuestro país. Al margen de las teorías “conspiranoicas” que se gestaron alrededor de este suceso, opino que los ciudadanos “de a pie” estamos hartos de que nuestros “dirigentes” en las cúpulas políticas del país y del mundo, aprovechen cualquier oportunidad, hasta las que vienen asociadas a la muerte, para promoverse, ocultar información o exagerar las condiciones y justificar una serie de malas decisiones con un accidente de la naturaleza.

El cuento de Diana y Roberto no pretende ser una pieza literaria (sé que es muy obvio pero hay que decirlo), pretende simplemente sintetizar las consecuencias que puede traer consigo el verdadero contagio que corremos el riesgo de sufrir los ciudadanos del mundo: apatía política.

Tan sólo hablando de México, todo este asunto del virus AH1N1 sacó a relucir lo mejor y lo peor de nuestra sociedad, desde vivales vendiendo cubrebocas a diez veces su precio hasta políticos en mensajes televisivos (pagados con nuestros impuestos) donde presumen su contribución en la contingencia que evitó miles de muertes a causa del virus de influenza humana, aprovechando a ocultar las miles de muertes que ocurren a causa de la inseguridad, la desnutrición, la ineficacia de los servicios de salud pública, las pésimas condiciones de las vialidades en todas las ciudades y la famosa “batalla contra el narcotráfico”.

Es necesario que nos preguntemos como ciudadanos si no nos estamos quedando sentados ante el televisor sintiendo que con ello (y con ponernos un cubrebocas e ir a votar) ya estamos participando de la vida de nuestro país y de nuestro mundo. ¿Para cuándo y cómo exigir una evaluación de los funcionarios y representantes políticos que realmente tenga consecuencias para ellos? ¿Hasta cuándo permitiremos que nuestros “representantes” se excusen en “crisis que vienen de fuera” y en peligros de epidemias para justificar su fracaso en el cumplimiento de una promesa de campaña?

No olvidemos que las excusas no quitan el pan de la mesa, ni el derecho a la salud ni a la educación de la clase política, ellos siguen con sus privilegios aunque no hayan cumplido con su trabajo. ¿Hasta cuándo? Hasta que hagamos contingencia para la verdadera epidemia de apatía y nos deje de dar igual.

Nota al pie sobre la "epidemia":
Hice algo semejante a lo que hizo Diana, no tan exagerado, pero nunca usé un cubrebocas ni exageré mi higiene más de lo normalmente recomendable, estuve en el temido Distrito Federal, viajé en el Metro donde dos señores en dos viajes diferentes me estuvieron tosiendo en la cara, han pasado los famosos 10 a 15 días de incubación y no tengo ningún síntoma de gripe, aunque soy alérgico y me expongo a cambios bruscos de temperatura (clima tropical y aire acondicionado). No dejé de besar ni de tocar a nadie y ninguna de esas personas en contacto conmigo se ha contagiado tampoco. Conozco gente a quien le han diagnosticado el contagio y se ha recuperado como de cualquier otra gripe.

No afirmo que el virus no exista, opino que se exageró su potencial por conveniencias múltiples y que ocurrieron demasiadas cosas importantes a la sombra de la contingencia.


Tampoco critico la contingencia, era necesaria para evaluar a ciencia cierta el verdadero peligro que traía consigo el virus. Lo que viví y lo que he platicado con algunos amigos médicos, me hace pensar que el virus sería mortal para personas inmunodeficientes (diabetes, SIDA, hepatitis, desnutrición...) y bajo ciertas condiciones medioambientales, eso no se ha dicho ni se dirá hasta que sea políticamente conveniente... Eso es lo criticable.

Y ya, mejor me callo, no me vayan a venir a contagiar con algo para que deje de escribir tonterías incómodas.

1 comentario:

  1. ja ja ja, te convido mi alegria, aunque como dice mortazajario, sea nomas de amaranto y te contagio tambien..beso

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Trinos al vuelo