31 de diciembre de 2010

Adiós al sol del 2010


Penúltimo atardecer del 2010
Cargado originalmente por leoperbo
Esta entrada inició hace una semana, con los magníficos atardeceres que pudimos disfrutar este diciembre. Al fin, pude captar uno de ellos, el penúltimo del 2010 cuando pasaba a la hora precisa por un lugar privilegiado para poderlo disfrutar.

Se acaba un año lleno de acontecimientos: cambié a otra década en mi cuenta personal como tripulante de este planeta, pasé cuatro meses en una especie de aislamiento voluntario que me hizo muy bien, acudí a algunas reuniones twitteras, me enamoré más de lo que ya estaba, me incorporé a una nueva y fabulosa familia (sin abandonar la original que es genial), vi traicionada la confianza de los ciudadanos veracruzanos en unas elecciones manipuladas por el partido político en el poder, conocí muchas caras más del amor, volví a Cuba a trabajar, aprendí mucho de un Ángel, se inundó mi casa (gracias Karl ¬¬), recibí apoyo de mi familia y amigos, fui voluntario por un día en un refugio temporal, vi trabajar mis impuestos en “apoyos” para damnificados (y para gandallas no damnificados también), fui testigo de que en México la “autoridad” oficial y el crimen son uno mismo, cumplí varias metas e inicié el cumplimiento de otras, estuve en momentos difíciles para mis mejores amigos, me comprometí... ¡Qué año!

Debo decir que me gustó el 2010, porque cada una de las experiencias, agradables y desagradables, me han permitido aprender y saborear todos los sentimientos que somos capaces de percibir los seres humanos. Considero que lo principal es que este cambio de década ha traído para mí la convicción de que las cosas suceden cuando me decido, así es que, en contraste con la Navidad sin dirección del año pasado, esta temporada estuvo llena de orientación y rumbos bien programados con vuelos bien aterrizados.

Se aproximan otros trescientos sesenta y cinco días, me adentro en ellos con ansias de seguir decidiendo y forjando lo iniciado. Gracias Peque, porque esta inspiración encuentra su chispa en ti y hoy arde y resplandece mejor que nunca, como el sol que nos acompañó en los atardeceres de diciembre.

Dos mil once...  ¡Ahí te voy!

20 de diciembre de 2010

Experimento

Trata de no pensar en un gato blanco.

Ahora haz todo lo posible por no imaginar una jirafa sin manchas.

Si vas seguir este experimento está prohibido rascarse la axila, aunque en este momento te esté dando comezón, o simplemente desees llevar la contraria, no lo hagas.

No recuerdes en este momento el color del café con leche.

Olvídate por completo del sonido del viento.

No vayas a imaginar un día soleado a la orilla de la playa.

¿Podrías impedir que llegue a tu mente la imagen de un letrero rojo con letras blancas?

¿Has visto una llanta ponchada? No pienses ni un segundo en ello a partir de este momento.

Favor de sacar sus propias conclusiones.

Gracias.

16 de diciembre de 2010

Tus viajes cuánticos

Tus viajes cuánticos hacia mi pasado serían poco dañinos sin tu pretensión de pasar de observadora a interventora; de documentalista a juez implacable de lo que ya tuvo su juicio y condena.

Tus viajes cuánticos son tan arbitrarios, tan imprevistos y tan cortos que de ellos traes sólo fragmentos filosos que cortan como las esquirlas de un vidrio roto.

Regresas de mi pasado y desfiguras lo que represento para ti, colgando significados caducos sobre los que no hemos abierto espacios de diálogo ni vías de desecho.

Si te acompaño en esas retrospectivas de mi historia y te ayudo a observar cada detalle, cierras tus ojos para luego incluir la falta de información en mi expediente criminal.

De tus viajes cuánticos sueles concluir que no fui lo que esperabas... Y yo que siempre he pensado que las relaciones se construyen sobre lo que somos y lo que podemos ser.


Banda sonora para este vuelo: "Soy lo que ves" (Buena Fe)
Todo mi ayer
me trajo a ti
y aunque olvidé
tanto aprendí
Y ahora mi tiempo tiene el sentido de vivir
forjando hechos más que sentado a maldecir
soy lo que ves entre equilibrios de caer y de seguir...

Trinos al vuelo