18 de mayo de 2012

Y seguimos esperando

En medio de manifestaciones estudiantiles etiquetadas como "violentas" por mercaderes de la comunicación; entre asesinatos maquillados de "daños colaterales"; rememorando represiones disfrazadas de "orden público" y observando a personas más preocupadas por la cordialidad y el respeto a los protocolos que por la honestidad y el respeto a la vida, me queda poco qué decir porque muchos más han dicho ya bastante y con mayor eficacia de la que yo podría plasmar...

Comparto el siguiente poema de Oliverio Girondo, con la advertencia de que las lágrimas se ponen traviesas cuando se lee con el corazón y la memoria de nuestra historia en carne viva:

"Lo que esperamos"

Tardará, tardará.

Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.

Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.

9 de mayo de 2012

Votar por plataforma política no por individuos

Esta entrada viene de un comentario que hice a la publicación de un buen amigo en su biografía de Facebook. Lo reescribo y complemento como un vuelo al que todos están invitados:

No soy "pejista" ni le mato un pollo al señor (Peje), es más, suele desesperarme. La mayoría de los que votaremos por su proyecto vemos más allá del dedo que señala la luna, porque detrás del candidato como individuo, hay un proyecto ciudadano respaldado por una buena cantidad y calidad de intelectuales y un gabinete con la capacidad de operar las propuestas cuyos "cómos" sí están descritos en el documento "Proyecto Alternativo de Nación", disponible para todos en línea y desde diversas fuentes (enlazo el sitio que ofrece la descarga oficial en PDF).

Claro que podemos quedarnos sentados, como los anulistas, esperando a que llegue el "candidato perfecto" para México: que tuvo 10 toda su vida, que le cae bien a todos, que nunca le sacó la lengua a nadie en el jardín de niños, que no tiene ningún conocido o compañero que ha cometido actos reprobables, que posee una dicción perfecta, que es atractivo, inteligente, amable pero no meloso y que por nada del mundo le apestan los pies o el sobaco...

 ¿Tenemos nosotros mismos todas esas cualidades juntas? ¿Conocemos a alguien que las tenga? Por eso yo no voto por la persona, voto por el proyecto y la plataforma social que le respalda.

"Votar por el individuo" es una trampa para la democracia, porque ésta no se construye con individualidades, se forja en lo social. Nuestros representantes no deberían ser más que comisionados para poner en marcha las propuestas que emergen de los sectores sociales a través de equipos especializados que consultan a la gente.

¿Que el individuo es importante? Por supuesto, pero de ninguna manera es más importante que la plataforma que lo respalda y la razón es muy sencilla: Una plataforma política presenta un marco de acción, antecedentes, propuestas y compromisos que rebasan al individuo (en edad, duración e impacto), esto mismo hace que los ciudadanos tengamos un referente de exigencia que no cambia dependiendo de la personalidad de los representantes, los criterios de evaluación son los mismos independientemente de quién está al frente.

Lo anterior debería ir de la mano con la posibilidad de sustituir a los representantes que no están cumpliendo con los compromisos de su plataforma política, toda vez que dichas promesas hechas responsabilidad social, y no sólo las cualidades individuales del político, fueron la razón de que se le eligiera. En 2012, sólo hay una opción política que tiene el compromiso de someterse a la evaluación bianual de su trabajo y a que se revoque el mandato de sus representantes en caso de resultados negativos.

Mi opción política en 2012 no es Andrés Manuel López Obrador, es el Movimiento de Regeneración Nacional que representa, integrado por intelectuales, apoyado por ciudadanos y propuesto desde una perspectiva de equidad, diversidad y nuevas oportunidades. Y no, no es la opción "perfecta", pero es menos imperfecta que anular mi oportunidad de solicitar que se hagan (que hagamos) varias de las cosas que considero importantes para mi país, mis amigos y mi familia; es menos imperfecta que las opciones que han demostrado su lejanía y desprecio hacia nosotros los ciudadanos.

¿Que "México necesita cambiar"? Sí. ¿Que hace falta "votar diferente"? Sí. Por eso, mi voto está con el Movimiento de Regeneración Nacional.

Trinos al vuelo