16 de agosto de 2008

Cuando no estés

Los minutos son como segundos
y se acerca tu partida
me quedaré en la acera,
cerrados los puños,
la nostalgia por compañía.

Acudiré puntual a la cita
como impaciente suicida
para gozar quince minutos
de la imagen de tus ojos
del aroma de tu aliento.

Retendré el detalle de tu pelo
capturando los momentos
en el medio de la prisa
con el corazón lleno de angustia
mis manos tomarán las tuyas.

Te diré mil veces que te amo
aludiré a mil consejos de cuidado
para que regreses toda tú
para que no pierdas un detalle
cuando vuelvas a mi lado.

Quizás algunas lágrimas asomen
a mis ojos borrachos de ti
te pediré que me perdones
que más te vale estar feliz
y que sonrías para mí.

Llegará el momento de partir
la invasión de la distancia iniciará
te daré un último beso
y cuando estés en el trayecto
en tu corazón me sentirás.

Los segundos se harán lentos
y por unos días moriré
estaré aferrado a tu recuerdo
esperando tu regreso
para no sufrir cuando no estés.

Inspirado en una de tus ausencias (26 de julio de 2007), ahora viajo yo
pero la sensación es la misma

Y parece que Silvio Rodríguez también pasa por momentos así... Radio Pelícano presenta "El día en que voy a partir":




¿Quieres saber más sobre esta canción?, este enlace te llevará a su artículo en "La Coctelera".

11 de agosto de 2008

Onírico



Sin planes, sin mucho aviso
me dejo de preguntar la verdad
y le dejo al sueño que me envuelva
me arruyo en su oscura romanza
y le permito volverse realidad
le cierro los ojos al mundo
abro la puerta y enciendo las velas
para dejar al sueño que me vea
en la dulce penumbra de occidente
al sonido de inspiraciones ajenas
coincidentes en estas emociones
escondidas como grupos discidentes
volátiles, profundas, enérgicas...

El sueño continúa siendo sueño
y se sigue volviendo realidad
me entrega de regalo dos luceros
que veo a tres centímetros brillar,
fundir mi corazón entre su fuego,
mientras se enciende un cirio más
todo está a punto del incendio
pero no queda más que despertar
y quedar bajo el suspiro del deseo
ante ese onírico éxtasis virtual

Trinos al vuelo