28 de septiembre de 2009

De religión y otros demonios I

En respuesta a Adriana por su publicación "La cantata del diablo"
Aunque seguro que muchas personas más me malinterpretarán...

Prólogo: Pretendía contestar en el blog de Adriana, pero cuando vi todo lo que escribí me pareció un abuso de su espacio, así que mejor uso el mío y lo enlazo. El punto de partida es la lectura, escucha y visualización de la actuación del grupo Mägo de Oz, concretamente respecto a su canción "La cantata del diablo".

Esta creación musical pretende ser contestataria y lo consigue muy bien si no nos ponemos exigentes. Es una lástima que la sobresaliente calidad musical de la banda (en verdad que son geniales) y lo crítico de su letra se vea eclipsado por la ignorancia e incongruencia del discurso que manejan con el uso de los símbolos (¿recuerdas el interaccionismo simbólico?), concretamente el de Cristo en la cruz (al que suelen poner de cabeza en sus actuaciones).

Estudiando al Cristo histórico, no al "divino" promovido por los sectores más "poderosos" y conservadores de la Iglesia Católica y otras ramas del cristianismo, te encuentras con que Cristo fue quizás la persona más contestaria de su tiempo y eso fue lo que le hizo morir torturado (o en el más escéptico de los casos, exiliado).

Leyendo las bienaventuranzas (de él), es fácil concluir que para muchos constituían un grito sediento de justicia y un llamado a la revolución (los zelotes lo llegaron a malinterpretar como un llamado al levantamiento en armas). Ridiculizar la imagen de Cristo para protestar por las injusticias de la Iglesia Católica y de otras instituciones que abusan del poder, es caer en un absurdo, es conformarse con lo que nos mal-enseñaron en el catecismo, sin buscar la esencia de lo escrito, sin estudiarlo en su contexto.

La letra de "La cantata del diablo" dice muchas verdades incómodas, aunque no tan incómodas como las que dijo Cristo en su tiempo. Hoy se critica a la Iglesia Católica, antes, él criticó el abuso de poder y la hipocresía en el judaísmo (sí, también criticó la religión)... Seguro que hoy Cristo repudiaría a muchos de los que se dicen pastores de "su Iglesia".

No es muy difícil hacer este tipo de críticas, todas las instituciones religiosas parecen haberse esmerado por siglos para que hoy fuera realmente sencillo sacar verdades incómodas acerca de ellas. Sin embargo cabe preguntarse ¿por culpa de las instituciones religiosas debe machacarse la historia de las comunidades y su fe? No hablo de fe cristiana únicamente, ni siquiera de la diversidad de religiones, hablo de la fe histórica (sé que estoy usando mucho esa palabra), la que ha mantenido el equilibrio de la vida y la convivencia humana... Hablo de que por cada Papa inquisidor, ha habido miles de cristianos que ofrecen sus vidas en búsqueda de justicia; por cada talibán terrorista, ha habido millones de musulmanes que mueren buscando la paz; por cada persona que en nombre de la ciencia o la economía nos ha llevado a holocaustos o a guerras absurdas, hay miles de científicos y líderes sociales que cuidan nuestro planeta, nuestra salud y nuestra forma de convivir.

Voces menos talentosas musicalmente que Mägo de Oz, pero mejor dotadas culturalmente, se han alzado y han cantado cosas así o más críticas, pero en un contexto en el que su coherencia les ha llegado a costar hasta sus vidas por una causa social (asesinatos consecuencia de la injusticia, no suicidos frutos del fanatismo)... A Monseñor Romero, Arzobispo de San Salvador (Nicaragua), lo mataron por levantar la voz en búsqueda de justicia para el pueblo, incluso varios sectores de "la Iglesia" le retiraron el apoyo por promover la "Teología de la Liberación". Algunos cantos de la "Misa Campesina" como los siguientes ilustran la esencia de lo que comento:

(Del Kyrie Nicaragüense)
Cristo, Cristo Jesús
identifícate con nosotros,
Señor, Señor mi Dios, solidarízate
no con la clase opresora
que exprime y devora la comunidad,
sino con el oprimido
con el pueblo mío sediento de paz...


(Del Credo)
Yo creo en vos compañero, Cristo humano, Cristo obrero, de la muerte vencedor.
Con tu sacrificio inmenso engendraste al hombre nuevo para la liberación.
Vos estás resucitando en cada brazo que se alza
para defender al pueblo del dominio explotador.
Porque estás vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela,
creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección


La crítica y la música son buenas y son necesarias. Ambas, acompañadas de compromiso social, perspectiva histórica y coherencia en el discurso, hacen que, incluso sin mucho talento musical, con cero mercadotecnia y hasta con las armas en contra, se pase a la historia y se cambien vidas.

Escribo esto como alguien que vivió una fe casi fanática en la infancia y la adolescencia, que vivió una conversión hacia la fe con compromiso social, la que me mostraba a Cristo humano e histórico. Soy alguien que también ha vivido períodos de sincretismo y repudio hacia quienes usan la fe para cometer atrocidades que luego quedan impunes o para mantener el status quo. Pero hoy, soy alguien que cree, alguien con la fe puesta en que el Reino lo construimos nosotros, quedarnos con los brazos cruzados a blasfemar no cambia nada.

En síntesis, me agrada bastante la propuesta musical de Mägo de Oz, admiro su crítica y su exquisita lírica, pero no pasan de ser un gran espectáculo en el que se hace todo lo posible por llamar la atención. Para asumir una postura frente a la vida, prefiero las manifestaciones más humildes y comprometidas con la vida, la justicia y la libertad, aunque no se oigan tan espectaculares ni sean tan bienvenidas en nuestra sociedad de consumo. Tengo fe, porque la soberbia del sincretismo me carcome los huesos, tengo fe, porque presencio milagros cada día que son explicados fantásticamente por el milagro de la ciencia, tengo fe, porque creo en la gente, porque de otra forma, no podría creer en mí.

Y quizás ahora haya quedado mal ante todos los bandos,
quizás se piense en el ridículo o en mi crucifixión,
por eso a veces vivo en el desierto,
donde quien me escucha soy yo

17 de septiembre de 2009

Expectativa

A esa sensación de experimentar la posibilidad de lo imposible,
de flotar por un instante y perder de vista el suelo a la orilla del abismo,
a ese vaivén del alma indecisa que se entrega y se arrebata,
que se despide sin decir adiós, con una advertencia en la mirada...

Al desesperante soplo de impaciencia perfumado de placer,
invisible anhelo terrorífico, angustia sublime e inexhalable,
serpiente encantadora que devora el tiempo y lo digiere en infinito,
luna nueva que sugiere no llenarse nunca más, penumbra, esperanza...

A aquellas acciones de evasión que esconden una invitación,
a esos besos ultravioleta quemando las promesas, transformándolas,
sintetizándolas en energía para nuevas posibilidades, nuevos horizontes,
vuelos de feliz destino o tragedias irremediables escritas en indeleble...

A eso, llámele usted expectativa y aguántese el dolor, espere;
no se apresure a bautizarle como incertidumbre, no se angustie,
ahora déle un beso y levántese, ponga la frente en alto, camine,
mire aquél horizonte difuminado, entonces corra y enseguida, vuele...

8 de septiembre de 2009

Perdidos y encontrados

El cansancio es directamente proporcional a la falta de inspiración... Y eso que los tiempos no están como para quedarse callado, hay tanto qué decir y tantos medios para hacerlo, que es fácil sentirse abrumado.

Por otro lado, el dichoso Twitter se roba, como en operación hormiga, los fragmentos que quizás compondrían una entrada relativamente decente en este blog y que se quedan como trinos efímeros... A esto de las redes sociales se le invierte mucho tiempo, apenas y puedo con Facebook, Last.fm, Scribus, EQUALA, Campus-Virtual, Yahoo Groups, Barrapunto y la blogósfera.

Y acerca de los correos electrónicos personales, escribir o contestar uno se ha convertido en una operación destinada a los fines de semana sólo para personas muy, muy especiales... Como en su momento llegó a ocurrir con la correspondencia de bolígrafo y papel.

Estamos experimentando cambios cuantitativos y cualitativos en la forma de comunicarnos, ahora cualquiera puede decir algo muy breve y banal a mucha gente con una sola emisión e, irónicamente, puede intentar decir muchas cosas muy profundas expuestas a todo el mundo sin que nadie les preste atención.

Nos vamos convirtiendo en un ejército dedicado a alimentar el ciberespacio al tiempo que nos alimentamos de él, nos perdemos en esta red infinita creada para encontrarnos, nos encontramos y nos damos cuenta de que en realidad seguimos buscándonos, porque la búsqueda es un pilar de la vida humana, de la vida en general.

Todo sea para bien... ¿O no?

Trinos al vuelo