15 de julio de 2008

Sólo se transforman...


La materia, la energía, una idea, una emoción, una situación, una historia... No se crean ni se destruyen, sólo se transforman.

Eso explica la diversidad y la unicidad, la paz y la guerra, la angustia y la tranquilidad. Eso explica la ruptura y la resiliencia, la sucesión de días y noches que nunca son idénticos.

¿Qué hacemos con los regalos, los robos, los triunfos, las derrotas y los retos? ¿qué hacemos con lo recibido? ¿en qué lo transformamos? La respuesta que cada quien da a estas cuestiones habla de nuestro rol cósmico. Y no escribo en un sentido cabalístico ni con la mínima o máxima intención de ofrecer superchería: ¿No parece fascinante que las leyes científicas con las que nos explicamos el universo físico pueden dar origen a la explicación de todo lo demás y viceversa?

Es interesante traer al presente sabidurías milenarias y encontrar coincidencias con teorías contemporáneas como: "Ojo por ojo, diente por diente" (Ley del Talión) y "A toda acción corresponde una reacción de la misma magnitud pero en sentido opuesto" (Tercera Ley de Newton)... Es más interesante aún observar cómo estas explicaciones también encuentran su propia evolución: "Dos acciones mutuas, simultaneas y por igual entre dos cuerpos, dan lugar a la interacción" (Principio de Interacción que evita confusiones al momento de interpretar la tercera Ley de Newton) y "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Principio del Cristianismo que explica lo mismo que la Ley del Talión, pero en un sentido que ayuda a preservar la vida a partir de la mejor interacción entre las personas).

Como los dos ejemplos anteriores hay millones que nos orientan a la confirmación de la idea inicial de esta entrada en A-Volar: "Nada se crea ni se destruye, sólo se transforma", la Ley del Talión no se destruyó con el cristianismo, pero sus interpretaciones fueron transformadas y con ellas el desarrollo de civilizaciones completas. Las personas decidimos en qué transformamos nuestros obstáculos y retos: triunfos o derrotas, fracasos o aprendizajes, odio o amor.

Cuando observo cómo en estas transformaciones dialécticas convergen hasta los estilos, ideas y disciplinas más (aparentemente) opuestos, no me queda más que maravillarme. Muchas personas que aman la literatura y las humanidades, dicen repeler las matemáticas y las ciencias "duras", muchas otras personas se encuentran en el lado opuesto de este espectro; pero quienes deciden transformar los recursos con los que cuentan en algo realmente diferente que enriquece nuestro cosmos, nos hacen ver que todos (todo) somos parte del universo y él resulta de nosotros.

"He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de cuentos directos. No me atrevo a afirmar que son sencillos, no hay en la tierra una sola página, una sola palabra, que lo sea, ya que todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad" (Jorge Luis Borges)

Lectura inspiradora: "Los mitos del caos" (Isaac Schifter en "La Ciencia del Caos")

10 de julio de 2008

Wall-E y Johnny-5

Ayer fui al cine a disfrutar de "Wall-E" y en verdad que fue así. Ya había pasado bastante tiempo desde la última vez que una película sobrepasaba mis expectativas de forma tan evidente: Una propuesta gráfica excelente, una historia interesante, humor fuera de lo común, escenas de ésas en las que uno está al borde de la lágrima y una fracción de segundo después lanza una carcajada que hace coro con las del resto de la sala.

Desde que vi los cortos publicitarios, Wall-E llamó mi atención, no sólo porque prometiera bastante, sino porque el robot me recordó mucho a Johnny-5, de la entrañable película de 1986, "Corto Circuito"... No niego que vino a mí el pensamiento "estos de Disney ya van a comenzar a hacer más refritos", pero al ver Wall-E constaté que no se trataba de tal aberración, si bien puedo mencionar algunas coincidencias:
  • De entrada, el obvio parecido físico de los robots protagonistas (la fuente de la imagen deja en evidencia que no soy el único que opina así):
  • Ambos robots tienen por "apellido" un solo elemento alfanumérico y además son complementarios: tenemos a Johnny-5 cuyo apellido "5" podría ser equivalente a la "E" de Wall-E por ser dicho "apellido" la quinta (5) letra del abecedario.
  • Ambas películas se valen de la "humanización" de robots para llegar a los sentimientos de la audiencia.
  • En ambas películas los robots ayudan a los humanos a descubrir cosas importantes sobre la humanidad.
También puedo decir que tanto Wall-E como Johnny-5 comparten semejanzas fisonómicas y emotivas con ET (película que también conmovió extraordinariamente a la audiencia).

En definitiva, "Wall-E" se merece su propio lugar en mi memoria y pasa a formar parte de mi lista de películas favoritas y, de paso, me recuerda que hace mucho debí haber agregado también "Corto Circuito" a la misma.

En mi mes, no me puedo quejar

No me puedo quejar (más de lo que ya me quejé en la entrada anterior), este año mi cumpleaños estuvo muy bien. Con todo y que estuve en viaje de trabajo, la semana pasada fue muy gratificante en muchos aspectos:
  • Formé parte del inicio de un proyecto educativo bastante interesante... Con sus miles de detalles, desinformación, prisas, poca sistematización, pero por lo menos puedo decir que es interesante y se convierte en todo un reto profesional.
  • A la mitad de la semana fui festejado por mis recientes compañeras y compañeros de diversas regiones de la República que también acudieron al evento en DF... Pero eso sí, a las 7 de la mañana recibí del "servicio a cuartos" un delicioso pastel cortesía de Nalle, quien llamó al Hotel Plaza Royalty (excelente atención por cierto) e hizo toda la gestión para darme esa grata sorpresa. En la noche me cantaron las mañanitas al estilo yucateco y al estilo tradicional del centro de México (que aplica también a los veracruzanos).
  • Recibí felicitaciones de todos lados y por todos los medios (teléfono, correo, red social...).
  • En un rato libre, inauguré el grupo virtual PAV, para que los veteranos de ese movimiento estemos mejor comunicados y podamos organizar con más facilidad las reuniones.
  • El último día, tuve oportunidad de platicar más tranquila y personalmente con Héctor de Colima y Erika de Xalapa... ¡Qué conversación más agradable acompañada de un rico café!
En fin, que al final sí rompí la rutina y mi mes pinta muy bien.

Trinos al vuelo