20 de noviembre de 2008

Lo que el bloqueo nos escondió

Comienzo a escribir quizás sin suficientes referencias, quizás con demasiado cansancio para buscarlas ahora, pero inicio con una idea que se ha ido añejando desde hace años y hoy está ya fermentada y sus licores se me escurren presurosos.

El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba puede explicarse, atacarse y defenderse con una infinidad de matices. El que hoy elijo es el matiz musical, lo escojo para atacar la ceguera política que ha secuestrado la humana cualidad de enriquecernos gracias a la diversidad.

En el verano de 2006 fui a Cuba por tercera ocasión y Juan (un escolapio mexicano) me recomendó "Buena Fe", un dúo de música Pop-Rock-Caribeña con letras que sólo puedo definir como representativas del arte pos-revolucionario, pos-bloqueo, pos-moderno de la Isla... Una clara e irreverente evolución de la nueva trova cubana que alude a la poesía como no se hacía desde Bendetti y a la música como nunca había escuchado antes en una propuesta latina.

Buena Fe produjo su primer álbum ("Déjame Entrar") en 2001, al parecer sí llegó a México unos años después (me dijeron en Mix-Up que fue el único y que ya no tenían en existencia). Poniéndome paranoico, encuentro relación entre esas fechas y la temporada en la que, gracias a la "brillante" diplomacia del gobierno foxista, las relaciones con Cuba estaban tan lejanas como cercanas pretendían estar con Estados Unidos. El caso es que ni ese primer álbum (que ya era muy bueno), ni los siguientes (que mejoraron) se han escuchado en la radio mexicana, y los últimos ni se han ofrecido al público. Claro, razones puede haber muchas, incluidas una mala mercadotecnia de los representantes... ¡Pero la productora es la misma que comercializa a Juan Formell y los Van Van! (y ésos sí se oyen por acá).

También puede suceder que se enfrenten a fuego amigo. Me da la impresión de que a los Señores de la "Nueva" Trova les ha invadido un recelo por el talento y novedad de este par, además de cierta preocupación por las fuertes críticas incluidas en las letras del dúo que son pedradas lanzadas al aire y caen encima de socialistas, capitalistas, liberales y conservadores.

Vaya, que por desgracia necesitamos una casualidad para descubrir nuevas propuestas que le apuesten a la profundidad en el debate de las ideas y la condición humana, sin renunciar a comentar en "ultraversos" las alegrías y tristezas que se generan en los gestos más simples, acompañando todo esto con una diversidad musical que resulta, por lo menos, deleitante.


Sugiero visitar el sitio de Buena Fe, y degustar los siguientes títulos en la sección "Discografía" (son fragmentos con calidad de audio disminuida, acompañados de sus respectivas letras):
  • Arsenal - Arsenal
  • Arsenal - Intimidad
  • Arsenal - Nunca digas nunca
  • Arsenal - Propuesta
  • Corazonero - Por si las moscas
  • Presagios - Quién es
  • Presagios - Nalgas
  • Presagios - El eco de las Plazas
De la última de la lista, extraigo el siguiente fragmento que me sabe a pedrada para el Silvio y el Pablo:
Paradigmas son esos cantores
más genuinos
Que entre palos nos parieron,
arte revolucionario
Cantáronle a los pobres y a sus
sueños más divinos
Y los pobres, kilo a kilo,
los volvieron millonarios.
Y la pasión me arrastra a
sumarme a los torrentes
Donde mi trova ligera y algo
abstemia no se traba.
Éste es uno de los casos en los que me decido a comprar la discografía original porque el artista lo merece... Además, la producción material es agradable y nada tacaña, tres de sus álbumes traen estuche en formato de tríptico y todos traen su librito con buenos acabados y las letras completas. Lo triste es que tuve que esperar dos años para volver a Cuba y adquirirlos (uno de ellos me lo envió de regalo Maryángeles hace poco).

En honor a Buena Fe, comparto algo de ellos en Radio Pelícano:










13 de noviembre de 2008

¿Novio fugitivo?

Este año ocurrió: todo el círculo más cercano de amigos míos terminó de casarse. Las bodas más notables para mí, por los años de amistad y cercanía, fueron la de Josh con Gloria (julio) y la de Rudy con Liz (octubre) (disculpas por las fotos, aún no he podido comprar una cámara decente).

Dos amigos entrañables con quienes viví salidas de pinta, intentos de borrachera, bohemias que comenzaban en la tarde y terminaban en la madrugada, retiros espirituales, campamentos, serenatas, obras de teatro, disputas por alguna dama, empresas... Miles de experiencias que comenzaron desde la primaria en el caso de Rudy y la secundaria en el de Josh. Ambas bodas me llenaron de felicidad, me contagiaron de plenitud y hasta me atacaron con cierta nostalgia.

Hace años, llegué a pensar que yo sería de los primeros en casarme y a la fecha me he convertido en uno de los últimos solteros no sólo de mi círculo más cercano, sino de mi generación escolarmente hablando.

Algunas personas podrían pensar que esto se debe al miedo al compromiso, inmadurez, levedad del ser y quién sabe qué otros términos psico- y socio- patológicos... Mi opinión es irrelevante, porque simplemente no me he casado y, por tanto, no soy una autoridad en el tema.

Lo que me ha venido a la mente respecto al matrimonio ha variado tanto como puede ser posible, yendo desde un respeto absoluto que raya en el culto de lejitos, hasta una irreverencia total que se convierte en una invitación a probar de cerquita.

Aunque me he declarado política e ideológicamente liberal, reconozco que en el plano más personal tengo mucho de conservador y no he podido abandonar el sueño de darle continuidad a la historia familiar que me antecede y me ha convertido en lo que soy... Modestia a parte, me gusta lo que soy, me gusta mi familia (abuelos, papás, tíos, primos que son como los hermanos que no tengo).

¿Para dónde va todo esto? Para dejar una incógnita abierta, una fecha sorpresa que se extienda indefinidamente en un plazo desconocido quizás hasta para mí, pero propuesto desde mi corazón que abre seriamente esa gran posibilidad que cualquier lector pueda estar imaginando, esa posibilidad que se va concretando desde hace casi dos años gracias a ELLA.

¡Ah cómo tiendo a dejar "continuarás"!... Pero considerando que caché el liguero...

Trinos al vuelo