13 de agosto de 2019

Sin destino

Estas letras no tienen destinatario en la misma medida en que ahora mismo yo no tengo destino.

Estas noches llegan angustiosas como ir quedando ciego sin razón aparente, erráticas como perderse en el desierto sin brújula, sin sol, sin estrellas.

Estas lágrimas emergen sin permiso y arrastran sollozos de agonía ante muchas incertidumbres o ante una sola que las lleva a todas en su matriz.

La manía de imaginar y reinventar nuestra catástrofe es un tic-tac que no se puede silenciar, un goteo que no se puede detener, un fuego que no deja de quemar.

La tentación de sepultar mi detector de mentiras, que ahora da demasiados falsos positivos, con tal de estar tranquilo, con tal de seguir en nuestra "Matrix", se enfrenta a la tentación de decir basta y asumir el dolor de autorizar el derribo de 12 años de nuestras vidas.

Pero aún no hay destino...

Trinos al vuelo