13 de mayo de 2015

Cancela Dish y te harán arresto domiciliario

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Estoy molesto... No, enojado... No, frustrado... ¡Todo junto pues!

La exposición a televisión ha disminuido drásticamente en mi familia, la lectura, el entrenamiento de nuestra integrante canina y la convivencia en general son mucho más gratificantes y han ido ocupando cada vez más de nuestro tiempo libre, al grado de que pude registrar tres semanas continuas en las que no encendimos el decodificador de Dish, así que el 10 de abril pasado llamé para cancelar el servicio.

Conociendo las mañas de este tipo de empresas, tomé la precaución de leer "¿Cómo cancelar Dish: guía de pasos claros para lograrlo definitivamente?" y seguir todas las recomendaciones. Después de convencer a la persona que me atendió de que quiero cancelar el servicio, al fin me dio un número de folio e indicaciones de que previamente al 8 de mayo se comunicarían conmigo para acordar la entrega del equipo, aclarando que hasta que ese último paso no se realiza, la cancelación del servicio no concluye.

Llegó el 8 de mayo sin llamadas previas. A la mitad de ese día recibí la llamada del técnico que me decía que pasaba a mi casa por el equipo en 20 minutos, situación que me resultaba imposible atender dada la premura de la notificación. Moviendo un montón de compromisos acordé con el técnico que nos viéramos a las 17:00 horas. Estuve en casa desde las 16:00 hasta las 18:00 horas y no se presentaron por el equipo. Recurriendo de nuevo a la guía, llamé a Dish y notifiqué la situación, en esa ocasión me atendió una persona muy mal capacitada (tartamudeaba, repetía constantemente "Señor" al grado de que no se entendía lo que decía), al final alcancé a descifrar que debía volver a llamar al día siguiente para solicitar que fueran por mi equipo.

Ese mismo día regresé a casa para encontrar un volante de Dish con el que los técnicos "avisaban que acudieron al lugar a las 17:00 horas", una total mentira ya que estuve presente en ese horario, con testigos, evidencias y toda la cosa, así que llamé al celular que el técnico dejó escrito al reverso del volante y le reclamé la situación, él se disculpó indicando que quiso escribir "18:00 horas", que se equivocó y me propuso pasar el lunes 11 de mayo por la tarde.

Toda la familia nos organizamos para esperar al bendito técnico ese 11 de mayo, como si de John Lennon resucitado se tratara... Pero no llegó. Al pasar el horario dentro del que supuestamente acuden, volví a llamar a Dish, me atendió una persona más capacitada que al inicio me dijo que tenía registro de que pasaron a mi casa y no me encontraron, por lo que la falta de recuperación del equipo no era su responsabilidad y que debido a ello se había reactivado el servicio y me cobrarían una mensualidad más... Ahí fue cuando se desató mi furia... Aunque claro, traté de controlarla lo mejor que pude, pero con firmeza le exigí de muchas formas a quien me atendía que se aclarara la situación.

Gracias a la llamada que hice ese 8 de mayo, conseguí comprobar que el técnico no había pasado en el horario acordado, así que no cobrarían la mensualidad y me reprogramarían la recuperación del equipo para el 13 de mayo. Con tal de cerrar este asunto, hice mis cálculos y decidí pedir el día de vacaciones para esperar, como guardia del Palacio de Buckingham, la llegada del técnico que, según los que te atienden en Dish, puede ser en cualquier hora del día. Le dejé claro al ejecutivo que sería la tercera ocasión en la que movilizaría mi agenda para esperar la recuperación del equipo, por lo que le rogaba que fueran formales al respecto... El ejecutivo me garantizó que no habría problema, que se comunicarían conmigo ese mismo día para acordar la hora de visita.

Llamé a Dish las 9:00 horas del 13 de mayo para preguntar si ya estaba asignado un horario para recoger el equipo, me dijeron que aún no, que me llamarían en el transcurso de la mañana. Pasaron 6 de las 10 horas del día durante las que los técnicos hacen la recuperación de equipos, por lo que a las 14:00 horas volví a llamar a Dish para notificar mi espera infructuosa, repitiendo mi letanía de inconformidad.... La respuesta del ejecutivo fue que yo debo seguir esperando.

Y aquí estoy, sintiéndome bajo "arresto domiciliario" porque Dish tiene una conveniente política para retener a sus clientes, incluso a los que no queremos más su servicio.

Así que ya saben, si no han contratado Dish o similares, no lo hagan, de verdad, no vale la pena, sigan disfrutando de sus familias, de sus libros, de otros servicios de entretenimiento menos invasivos y con menos efectos colaterales. En resumen: Si el servicio necesita la instalación de un equipo costoso que no será de tu propiedad y cuya desinstalación no la puedes hacer tú mismo, no lo contrates.

Trinos al vuelo