30 de julio de 2011

Lo lograste

Este vuelo es exclusivo, está dedicado a esa persona que lo logró por encima de todas las expectativas, a ella, que sabe soñar y trabajar por materializar sus sueños, a ella, con quien aprendí a volar más allá de los límites dibujados por quienes no creen en el poder del amor.

A partir de ahora, el vuelo es sólo tuyo, que se acerque a la bitácora quien guste.

Lo lograste, te hiciste madre joven, quizás no como parte de tu plan, pero lo supiste manejar y le diste permiso al amor de que actuara sobre ti, te llenaste de su fuerza y tomaste grandes decisiones a temprana edad.
Lo lograste, cursaste una licenciatura de forma notable, sobresaliente, sin perder la cabeza y sin dar marcha atrás ni descuidar tu logro anterior.
Lo lograste, volaste conmigo después de encontrarnos, descubrirnos y decidirnos que el amor nos contagiara a ambos, sin descuidar ninguno de nuestros logros anteriores.
Lo lograste, sin pedirlo, simplemente siendo tú, me invitaste a pedirte un compromiso mutuo que juntos hemos asumido.
Lo lograste, el orgullo que nace en mí y en quienes te dieron la vida al concluir varios ciclos que se han ido consumando y de los que ya hemos podido celebrar.
Lo lograste, emocionar a una generación de estudiantes muy especial con tus palabras de compañera, hija, madre, pareja y profesional.

Y no podía esperarse más que lo lograras, pero no podía dejar de hacer mención de ello en este espacio, donde vuelan los momentos, pensamientos y personas más importantes de mi vida.

10 de julio de 2011

Fieros animales y tiernos enemigos

Lluvia
"Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos"
(Silvio Rodríguez)
Aquellos fieros animales que se asoman desde el interior, que han acompañado silenciosamente seis lustros de mirar soles, lunas, nubes y estrellas; claramente y entre lágrimas.

Aquellos tiernos enemigos, sutiles e imperceptibles por ser propios, cíclicos y sonámbulos como fantasmas de temporada que acechan en los rincones insospechados de la fatalidad o del simple pesimismo.

Aquella lluvia que resuena con su eco y confunde el golpeteo de sus gotas con el manar de las que nublan la mirada, de las que pretenden limpiar el alma de sus tóxicas desdichas, por insignificantes que al universo le resulten.

Se llueve y se llora, cuando la sequía se convierte en una sed angustiosa y la esperanza se pierde en un horizonte difuminado por la bruma y la incertidumbre. Se llueve y se llora, no por voluntad, sino por causa natural, o por bendición divina; los paradigmas son irrelevantes mientras la tormenta hidrata los paisajes e inunda la tierra, o el llanto libera las tensiones y reordena la existencia.

Y en medio de las lluvias y los llantos reparadores, siguen acechando aquellos fieros animales, aquellos tiernos enemigos expectantes ante la vulnerabilidad de cada temporada solitaria, sin nadie más que quien protagoniza su propia historia.

"Llueve tan bien que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana"
(Ibidem)
 

Trinos al vuelo