21 de mayo de 2008

Sobre las rebanadas cardiacas

Me ha surgido la necesidad de hacer algunas aclaraciones a quienes amablemente han comentado sobre las rebanadas cardiacas:

Personalmente no he podido rebanar ni un pedacito de mi corazón y, aunque en momentos la idea me parece atractiva, me inclino más por la pretensión romántica y apasionada de un corazón completo que está siempre disponible para la pareja, los amigos, los padres y para la humanidad en general... Sin necesidad de convertirse en rebanadas que terminarán podridas con gran rapidez... Claro está que, así como no se puede rebanar el corazón, tampoco es cierto que se pueda dar el corazón entero a todo el mundo, así que no queda más que conformarse con lo que el tiempo, la energía y la voluntad ofrecen.

Corazón en rebanadas no es, no fue, más que la manifestación de una posibilidad tentadora pero absurda, deliciosa pero mortífera... De hecho no fue más que un ejercicio de imaginación.

5 comentarios:

  1. pus chale!!!

    Si nos ponemos técnicos:

    Rebanar el músculo cardiaco concluiría, inequivocamente, con el deceso del organismo al cual se le sometiera a tan extraña maniobra quirúrgica.

    Brindo por la imaginación!!! (y por las mujeres que derrochan simpatía! como decía el maestro Calamaro)

    Saludos cancunenses!!! Cómprate el nuevo disco de la barranca, esta de balls.

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  2. Bueno Sr. L. solo para agradecer que tapara uno que otro huequito del corazon donde me da asilo. Porque me estaba preocupando por posibles inundaciones....
    saludos

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  3. Sinceramente... no creo que puedas rebanar ni un pedacito de tu valioso corazón!, y bueno me parece que yo también me inclino por la misma pretensión, aunque creo que no se necesita darle el corazón entero a "todo el mundo" pues debes ofrecerlo a la persona que realmente lo merezca, pero qué se hace cuándo ésa persona no lo valora?...
    buenas noches...
    un besO!

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  4. Hace un rato me vino esto a la cabeza e irremediablemtne me acordé de ti.

    Mejor te invento
    Estás alicaído, estás dudando,
    no te alcanzan las pruebas ni las preces,
    cada Dónde te ofusca, y cada Cuándo

    Recorres el confort, las estrecheces
    que quedaron atrás y es razonable
    que reclames la vida que mereces,

    las ventanas en paz, el techo estable.
    Pero yo, te confieso, prefería
    (¿cómo querés hermano, que te hable?)

    cuando tu vieja angustia estaba al día
    con la amgustia del mundo, cuando todos
    éramos parte en tu melancolía.

    Sé qué polvos trajeron estos lodos
    pero saberlo no es la mejor suerte.
    Invetaré quién sos. De todos modos,

    inventarte es mi forma de creerte.



    TE QUIERO

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  5. a mi si me gustan la rebanadas... que tienen de poco entendible?

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Trinos al vuelo