21 de julio de 2012

A medias

Pude invitar al aire fresco a pasear a nuestro lado, sonreír a cada centímetro de asfalto en los caminos a nuestros próximos destinos, cerrarle la puerta a la ansiedad y abrirle la ventana a las estrellas para verlas aproximarse a nuestro lecho...

Quise sumergirme en un paraíso de esmeraldas y turquesas líquidas, con sus habitantes de colores sin memoria y de inocencia infinita, busqué el contagio de sus condiciones para olvidar la mía, la nuestra...

Quise reescribir los recientes renglones de nuestra historia en otra arena, en otras piedras, en otras nubes; le pedí al sol que me quemara la memoria y al viento que se llevara las cenizas; le rogué al mar que me trajera la semilla de un nuevo beso que pudiéramos sembrar, pero la única respuesta la he recibido del vacío.

Seguiré preguntando a los colores, a las nubes y hasta a la rutina cómo reencontrar el camino al paraíso, seguiré deseando que el sol, el viento y las estrellas me orienten hasta allá esperando que la primera vez que lo encontré no haya sido de mentira, esperando que el mar conserve el beso que me sembraste un día y que sigas siendo tú quien habite ese lugar.

Trinos al vuelo