11 de octubre de 2011

Aunque aún no lo parezca

Insomnio, ya no me visites, tu compañía ha dejado de requerirse en esta casa que ya intenta ser hogar, aunque me veas solo en esta cama, todos los trámites legales demuestran que no hay más espacio para ti; aunque el silencio ensordezca las paredes, ya deberían ahuyentarte las firmas y huellas sobre los papeles.

Insomnio, ve con alguien más, aunque no lo creas ya no puedo ser tu amigo, aunque aún no lo parezca, a mi tiempo, a mi energía y a mi sueño ya se les espera en una mirada, una caricia, una palabra y un aroma duplicados y algún día triplicados, uno nunca sabe.

Insomnio, agradezco las inspiraciones que me regalaste, la compañía incondicional y hasta la impertinencia de tus visitas que me permitían aliviar las ansiedades de mis anhelos entre letras, armonías y dedicatorias febriles; por todo ello te agradezco hasta hoy.

Pero aunque en estos días me sigas viendo solitario, aunque en estas últimas horas notes indicios de aquellas frustraciones apasionadas, aunque parezca que nada ha cambiado excepto la presencia de un papel con once firmas, te aseguro que ya no puedo recibirte, porque en mi vida, en mi casa, en mi cama y en mi corazón, gracias a ellas, y aunque aún no lo parezca, todo cambió.

Trinos al vuelo