29 de noviembre de 2010

Descifras

Mi alma es a veces un criptograma que lees con tus dedos,
en el braile de los poros de mi piel;
mi silencio encierra misterios que no entiendo,
y tú lo escuchas, a veces tarde, siempre a tiempo.

Mis palabras suelen esconderse y tergiversarse en lo complejo,
tú cuentas hasta diez y sales a buscarlas;
ellas huyen hacia el mar pero siempre las reúnes,
las ordenas y en la luna las atrapas.

Mi sangre se vuelve un jeroglífico que interpretas con tu pecho,
en la gravedad de mis variados pulsos;
mis gritos son escasos, penosos, expresivos,
tú los sientes, a veces tarde, siempre tercos.

Estos labios son idiomas que aprendes con los tuyos,
con el significado de sus roces mutuos;
nuestros acuerdos son lubricación y saliva,
tu compromiso, feliz prueba de que me descifras.

Trinos al vuelo