25 de octubre de 2010

¡Ahora!

Hay inicios que son inminentes, como el paso obligado luego del triple salto mortal para mantener el equilibrio. Cada escena tiene su secuencia, por ilógica que le parezca a sus espectadores; después de todo, no hay desenlace si no ha habido un nudo.


Los humanos vemos siempre lo que queremos ver y dejamos de mirar lo que no queremos, quizás por ello pensamos que la vida no avisa cuando nos enfrenta a las grandes decisiones. Hoy podría hacer un recuento de señales ordenadas en categorías, cronológica y alfabéticamente; un catálogo de avisos pertinentes y persuasivos que me han venido acompañando desde que la conocí... Pero no será el motivo de este vuelo.


Hoy cometeré una excepción en esta bitácora y abusaré de un recurso en el que he intentado moderarme: transcribir un texto entero de otra persona. ¿La razón? Alguien llamado Joaquín Sabina supo, en su canción "Ahora que", explicar mi situación actual mejor de lo que se me hubiera podido ocurrir. 


¿El motivo? (porque no es lo mismo una razón que un motivo)... Que desde el 21 de octubre de 2010 a las 23:10 horas soy un hombre comprometido, soy el inicio de lo que quiero ser y el final de lo que me condujo hasta aquí y ahora se renueva en dos miradas, en un beso, en una alianza y una estrella.


Ante la sorpresa y las dudas de muchos, hay una respuesta simple de mi parte: Me comprometí con la mujer que amo, en el instante preciso y SOY FELIZ. Aunque haya mucho más que contar, ya no forma parte de la explicación, estas decisiones no requieren más, para ello es que recurrí a Sabina y su elocuente listado de situaciones que animan decisiones como ésta...

Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio
para más de un corazón…

Ahora que las floristas me saludan,
ahora que me doctoro en lencería, 
ahora que te desnudo y me desnudas,
y en la estación de las dudas,
muere un tren de cercanías…

Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama,
ni me mato si te vas.

Ahora que tengo un alma
que no tenía.

Ahora que suenan palmas
por alegrías.

Ahora que nada es sagrado
ni sobre mojado
llueve todavía.

Ahora que hacemos olas
por incordiar.

Ahora que está tan sola
la soledad.

Ahora que todos los cuentos
parecen el cuento
de nunca empezar.

Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven
a dolernos demasiado…

Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber, hemos sabido
querernos, como es debido,
sin querernos todavía…

Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad,
ahora que, casi siempre, tengo ganas
de trepar a tu ventana
y quitarme el antifaz.

Ahora que los sentidos
sienten sin miedo.

Ahora que me despido
pero me quedo.

Ahora que tocan los ojos,
que miran las bocas,
que gritan los dedos.

Ahora que no hay vacunas
ni letanías.

Ahora que está en la luna
la policía.

Ahora que explotan los coches,
que sueño de noche,
que duermo de día.

Ahora que no te escribo
cuando me voy.

Ahora que estoy más vivo
de lo que estoy.

Ahora que nada es urgente,
que todo es presente,
que hay pan para hoy.

Ahora que no te pido
lo que me das.

Ahora que no me mido
con los demás.

Ahora que todos los cuentos
parecen el cuento
de nunca empezar.


"Se jugaron todas las imposibilidades, se cometieron todos los arrebatos de osadía, se cruzaron todas las miradas, se enviaron todos los mensajes adormecidos y ansiosos y se manifestaron todas las señales clarividentes para que hoy llegara esta invitación a la aventura de lo inédito y a dibujar nuestro propio margen.
Competía contra ti y contigo, hoy triunfa el amor... 
Y aquí me tienes escribiendo un nuevo final que representa nuestro inicio..."  (pistas para la curiosidad)

Trinos al vuelo