26 de enero de 2010

Persianas ausentes

aburrido
comprando unas persianas,
en un espacio frío,
lento, infértil.

ansioso
esperando tus mensajes,
en este medio insípido,
ágil, luminoso.

inspirado
descubriendo una musa,
en este instante absurdo,
inesperado, infeccioso.

cansado
soportando este negocio,
en esta ausencia tuya,
extensa, dolorosa.

enamorado
soñando tu presencia,
en esta piel sedienta,
inquieta, palpitante.

asombrado
imaginando tu pasión,
en un lugar cercano,
diferente, salado.

atarantado
continuando esta vida,
en este mundo vacío,
en esta existencia sin ti.

esperanzado
imaginando las persianas,
en ese cuarto contigo,
corregida la aurora y la vida.

Vuelo despegando desde el área de "atención" a clientes de una tienda departamental

"Que las persianas corrijan la aurora..." (Joaquín Sabina)

10 de enero de 2010

Aterrizaje forzoso

"A volar" se llama este espacio creado hace poco más de tres años con intenciones cercanas y lejanas a lo conseguido hasta hoy, quizás porque "conseguir" no sea el verbo que le dé esencia a los objetivos que pueden adivinarse con la lectura de cada uno de los vuelos realizados.

Llevo meses en vuelo errático, con maniobras evasivas, a veces volando bajo, a veces evadiendo la tormenta por encima de las nubes y otras simplemente sin radar que indique un rumbo, mucho menos un destino; meses que acumularon su desgastante temporalidad y hoy me orillan a un aterrizaje forzoso.

El fin de año viejo fue el terreno para ese aterrizaje, perdí mucho, hubo daños cuantiosos y las reparaciones aún van en proceso. Los preparativos son para nuevos vuelos, para definir destinos, trazar rutas que me ayuden a alcanzarlos, metas de todo tipo se antojan para el nuevo plan de navegación, pero sólo las más relevantes, sólo las que identifique como propias tendrán su lugar.

El despegue será difícil, exige mucha paciencia y precaución, hay alrededor muchas amenazas, miedos, dudas... Pero hay también una determinación que va tomando fuerza, una inspiración que renace en contra de todos los pronósticos y que irá dando de qué seguir escribiendo en esta bitácora que va siendo testigo del añejamiento de una vida.

Me propongo que por cada aterrizaje forzoso, el nuevo despegue sea igual de inminente, tanto como lo son las vueltas del mundo alrededor del Sol.

Trinos al vuelo