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26 de marzo de 2013

Despertar a media noche

Todo inicia con algunas vueltas sobre uno mismo, ciertos sueños intermitentes de lo más extraños, de lo más reveladores y de lo más difíciles de recordar en cuanto se adquiere conciencia, luego de que la sed y los dolores de estómago obligan a levantarse, beber agua como si se descubriera un oasis y pasar unos minutos como el rey de los mosaicos con un cetro de papel higiénico.

El retorno a la cama es casi heroico, se siente como si hubieran pasado meses de no estar ahí. Un hermoso cuerpo tibio recibe entre sueños y preguntas balbuceadas a lo que queda de uno, se administran de nuevo los espacios, se intenta recuperar el ritmo respiratorio y se hace memoria hasta caer en la cuenta de que reconstruir un sueño interrumpido a las 3 de la mañana es imposible, solo queda escribir una entrada en el blog como esperando cifrar un mensaje subliminal que permita volver a dormir, hasta la mañana que se aproxima.

18 de mayo de 2012

Y seguimos esperando

En medio de manifestaciones estudiantiles etiquetadas como "violentas" por mercaderes de la comunicación; entre asesinatos maquillados de "daños colaterales"; rememorando represiones disfrazadas de "orden público" y observando a personas más preocupadas por la cordialidad y el respeto a los protocolos que por la honestidad y el respeto a la vida, me queda poco qué decir porque muchos más han dicho ya bastante y con mayor eficacia de la que yo podría plasmar...

Comparto el siguiente poema de Oliverio Girondo, con la advertencia de que las lágrimas se ponen traviesas cuando se lee con el corazón y la memoria de nuestra historia en carne viva:

"Lo que esperamos"

Tardará, tardará.

Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.

Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.

10 de julio de 2011

Fieros animales y tiernos enemigos

Lluvia
"Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos"
(Silvio Rodríguez)
Aquellos fieros animales que se asoman desde el interior, que han acompañado silenciosamente seis lustros de mirar soles, lunas, nubes y estrellas; claramente y entre lágrimas.

Aquellos tiernos enemigos, sutiles e imperceptibles por ser propios, cíclicos y sonámbulos como fantasmas de temporada que acechan en los rincones insospechados de la fatalidad o del simple pesimismo.

Aquella lluvia que resuena con su eco y confunde el golpeteo de sus gotas con el manar de las que nublan la mirada, de las que pretenden limpiar el alma de sus tóxicas desdichas, por insignificantes que al universo le resulten.

Se llueve y se llora, cuando la sequía se convierte en una sed angustiosa y la esperanza se pierde en un horizonte difuminado por la bruma y la incertidumbre. Se llueve y se llora, no por voluntad, sino por causa natural, o por bendición divina; los paradigmas son irrelevantes mientras la tormenta hidrata los paisajes e inunda la tierra, o el llanto libera las tensiones y reordena la existencia.

Y en medio de las lluvias y los llantos reparadores, siguen acechando aquellos fieros animales, aquellos tiernos enemigos expectantes ante la vulnerabilidad de cada temporada solitaria, sin nadie más que quien protagoniza su propia historia.

"Llueve tan bien que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana"
(Ibidem)
 

21 de diciembre de 2009

¿Cuándo es demasiado tarde? - Espejo I


El espejo avienta a mis ojos una imagen preocupante, una persona desconocida que debe afeitarse, limpiarse y deshincharse después de algunas horas de sueño, debe hacer todo eso sin estar muy seguro de que los motivos le sean válidos, suficientes o, cuando menos, razonables.

El espejo me mira con mis propios ojos y emite una serie de juicios severos y múltiples hasta alcanzar un número tan exorbitante que se le olvidan, que deja de mirarme y abandona su papel de personaje con vida propia para convertirse en un burdo reflejo sobre la pared que actúa según mis órdenes, que muere en mi ausencia.

Pero después de un rato el espejo sigue ahí, sin necesidad de una pared, sin necesidad de unos ojos, enjuiciando y hablándome en el silencio del camino a la rutina diaria, el espejo escarba en los motivos para vivirla, en los argumentos para asumir los roles que le dan un sentido a esta existencia aunque el destino de ese sentido se aleje cada día más del que quisiera alcanzar.

Fijo la vista en el camino, consulto la agenda, me sumerjo en la cotidianidad laboral y me dejo narcotizar por el estrés, los pendientes, los urgentes, las ocurrencias de los jefes, los mensajes virtuales, los modales, la estridencia del trimbre telefónico... Me olvido del espejo.

Llega el silencio, un instante de él basta, le recuerdo, le extraño y me dirijo al sanitario donde me encuentro de nuevo con esa mirada casi ajena que me pregunta por qué, que me exige una decisión o, por lo menos, una explicación para esa incapacidad de decidir... Y la mirada es hipnótica, pareciera que el ojo derecho me invita a tomar un camino y el izquierdo me advierte de lo que me pierdo al renunciar al otro... Vuelvo a tomar el control de mi reflejo, huyo a la oficina.

Llega la noche, cada noche, recorro algunos kilómetros frente al mar rumbo a un hogar vacío, me sorprende no desear que esté ahí quien debería, me sorprende desearle aunque no deba, pero a fin de cuentas, en ese lugar, sólo me recibirá mi reflejo para preguntarme - ¿Hasta cuándo es demasiado tarde?

Continuará

21 de octubre de 2009

A diestra y siniestra

Voy a intentar escribir en términos muy simples, sin argumentos ni referencias que parezcan pretenciosas a estas alturas en las que la información ha circulado tanto.

Estoy de acuerdo con los impuestos cuando:
  • No paran en las arcas de nuestros representantes.
  • No se usan para salvar los ahorros de inversionistas que especulan con la economía del pueblo.
  • Se administran eficiente y eficazmente.
  • Sirven para garantizar un mínimo de seguridad a quienes los pagamos.
  • Sirven para dar oportunidades de desarrollo a quienes la historia (y sus lamentables actores) han puesto en condiciones desfavorables.
  • Son contribuidos de forma equitativa y racional.
Es más, que me dejen sin un quinto cobrándome impuestos si se cumplen todas las condiciones anteriores... Curioso ¿No es ése un planteamiento siniestro, de izquierda, socialista?

Estoy de acuerdo con los sindicatos cuando:
  • Favorecen la vida productiva de las personas en condiciones dignas.
  • Dialogan con todos los sectores involucrados en la vida laboral (trabajadores, empleadores y destinatarios de productos y servicios).
  • Manejan sus recursos en beneficio de sus agremiados.
  • Sus agremiados no se convierten en cazadores de las migajas que dejan sus líderes corruptos.
  • Su función no rompe el equilibrio necesario para el desarrollo y la vida productiva.
  • Garantizan oportunidades de acceso al empleo con base en méritos y no en filias.
Es más, que se decrete que toda empresa cuente con un sindicato para poder operar en nuestro país si se garantiza que se cumplen todas las condiciones anteriores... Curioso, la mayoría de dichas condiciones son de las que adolecen nuestros sindicatos, por eso muchas de las empresas "productivas" de nuestro país no tienen dichas organizaciones de trabajadores. ¿Es éste un pensamiento diestro, de derecha, capitalista o es mera racionalidad?

Estoy de acuerdo con el sistema de democracia representativa siempre que:
  • Ofrezca mecanismos sencillos, claros, accesibles y equitativos para que los represantes verdaderamente representen (que escuchen a sus representados).
  • Los representantes asuman sus cargos y sus sueldos con coherencia respecto al contexto.
  • Los representados sean consultados con frecuencia, en especial para la toma de decisiones delicadas que afectan a sectores muy amplios.
  • Los representantes cuenten con un mínimo de educación formal y un currículo que demuestre experiencia, pericia y honradez.
  • El sistema para elegir a los representantes no sea más caro que lo que consigue (eficiencia, eficacia, confiabilidad).
  • No se pongan candados que mantengan a las mismas familias en los puestos representativos, como si se tratara de cargos hereditarios con fachada democrática.
Nuestras instituciones son decrépitas, un nuevo partido político no es suficiente, votar por el menos peor tampoco lo es... Resulta necesaria una intervención ciudadana, nuestros tiempos y nuestra gente ya deberían estar a la altura de una "revolución sin manos" (como diría mi tocayo de Fobia). Ni la diestra ni la siniestra han demostrado competencia o coherencia para representar a quienes construimos este México tan lindo, tan querido, pero tan manoseado, pisoteado, violado y silenciado.

Fui a anular mi voto el pasado julio, porque no me sentí representado y hubo un movimiento que opinaba igual y mostró la inconformidad de millones de ciudadanos respecto al estado de las cosas en nuestro país. Ésas "instituciones" llamadas partidos políticos, siguen ignorándonos.

Muchos han opinado que anular el voto fue inútil y hasta irresponsable... Estaría de acuerdo con ellos si el movimiento ciudadano se hubiera quedado como movimiento anulista, pero muchas personas ahí le estamos dando seguimiento a la labor de los diputados y denunciando su incompetencia como representantes cuando lo consideramos necesario. Yo no optaría por una tendencia continua a anular votos, pero sí por convertir dicha estrategia en un arma contra una clase que existe sólo como una ironía de la democracia: la clase política.

Mi alineamiento es, en lo esencial, siniestro (de izquierda), pero los que dicen representar ese lado de la política también son evidentes efigies defensoras de las peores prácticas sociales en nuestro país y, por piedad, no cerremos los ojos para ver... Tampoco me quiero hacer para la derecha, porque ahí, además de no sentirme representado en términos de ideas para construir nación, también se cuecen habas y hasta más feas que en la izquierda.

¿Qué queda? La posibilidad de un movimiento ciudadano que, sin armas, sin violencia, exija, al margen de cualquier alineamiento político un cambio sustancial a nuestro sistema democrático... Algunas ideas para esos cambios las expuse en la entrada de este blog "Capitalizando el voto nulo".

Pienso que, de seguir la caricaturesca lógica del 1810, 1910, 2010, nuestra sociedad debe demostrar que ya rebasó su incapacidad para evolucionar sin recurrir a las armas, aunque también es triste reconocer que, nuestra sorda y ciega clase política está alimentando potenciales generaciones de terroristas.

Nótese que aquí se habla implícitamente de:
#NoMasImpuestos
#InternetNecesario
#SME y #LuzYFuerza

5 de octubre de 2009

La culpa de la luna


Yellow Moon
Cargado originalmente por Martin Cathrae
La gente se alborota con la luna llena, pero la que se llena en octubre ofrece un catálogo de locuras inacabable, una gama de impulsos, groserías, sensibilidades, malabarismos, nerviosismos, sensualidades, indecisiones, inspiraciones, cursilerías, arrebatos, crímenes, apetitos, ansiedades, romanticismos, entregas y fantasías tan aparentemente palpables y prometedoras como la idea más infactible al abrigo de una sobredosis de cafeína.

La luna de octubre merece nuestras miradas ¿o será que nuestras miradas merecen la luna de octubre después de nueve meses de tolerancia en este mundo tan gris y abstemio?

La luna de octubre se antoja contigo, se antoja en tus ojos y en tus hombros acariciados por la brisa en la playa, se antoja con la arena en los pies y en las espaldas, iluminando un juego infantil que deja sus huellas a segundos de ser borradas por la marea, proyectando nuestras sombras bajo un beso salado que vuela entre los irónicos imposibles de nuestras insignificantes existencias.

Podemos culpar a la luna de este juego menos infantil, éste que ha dejado huellas que no podrán borrarse con el vaivén de las olas, éste en el que se niega la realidad para dar paso a la ilusión, éste en el que la misma luna nos ofrece asilo político y, al cabo de esta eternidad sin nosotros, nos obsequia una nacionalidad: lunáticos.

8 de septiembre de 2009

Perdidos y encontrados

El cansancio es directamente proporcional a la falta de inspiración... Y eso que los tiempos no están como para quedarse callado, hay tanto qué decir y tantos medios para hacerlo, que es fácil sentirse abrumado.

Por otro lado, el dichoso Twitter se roba, como en operación hormiga, los fragmentos que quizás compondrían una entrada relativamente decente en este blog y que se quedan como trinos efímeros... A esto de las redes sociales se le invierte mucho tiempo, apenas y puedo con Facebook, Last.fm, Scribus, EQUALA, Campus-Virtual, Yahoo Groups, Barrapunto y la blogósfera.

Y acerca de los correos electrónicos personales, escribir o contestar uno se ha convertido en una operación destinada a los fines de semana sólo para personas muy, muy especiales... Como en su momento llegó a ocurrir con la correspondencia de bolígrafo y papel.

Estamos experimentando cambios cuantitativos y cualitativos en la forma de comunicarnos, ahora cualquiera puede decir algo muy breve y banal a mucha gente con una sola emisión e, irónicamente, puede intentar decir muchas cosas muy profundas expuestas a todo el mundo sin que nadie les preste atención.

Nos vamos convirtiendo en un ejército dedicado a alimentar el ciberespacio al tiempo que nos alimentamos de él, nos perdemos en esta red infinita creada para encontrarnos, nos encontramos y nos damos cuenta de que en realidad seguimos buscándonos, porque la búsqueda es un pilar de la vida humana, de la vida en general.

Todo sea para bien... ¿O no?

9 de agosto de 2009

Para escribir...

Julio fue un mes complicado, el inicio de agosto se pinta de gris y forma un nudo en mi pecho. En mi camino se interpone una encrucijada que a veces me invita a dar marcha atrás.

Cada vez que vivo un momento así, entiendo mejor por qué dicen que la libertad se siente al principio como estar cayendo en un profundo abismo. Me preocupa que me sucedan estas cosas a mi edad.

Podría escribir sobre el viaje a Cuba, debería hacerlo porque esos diez días me trajeron hasta este punto, me alejaron del rumbo que iba recorriendo, me cuestionaron y me mostraron lo poco que he crecido y lo solo que me siento cuando estoy conmigo mismo. Esos días también fueron de trabajo, pero en medio de una realidad tan distinta y con fines tan diferentes a los que estoy acostumbrado, que lo disfruté aunque me costara algunos kilogramos menos.

Me reencontré con gente que irradia espiritualidad y sabiduría (si, en medio de la Revolución), me enfrenté a un dilema, al mismo de siempre, me traje el compromiso de darme el tiempo y espacio para reecontrarme a mí, porque de otra forma el sueño de encontrarme con alguien más se quedará en eso, un sueño irrealizable debido a lo inconsciente que soy de mi existencia.

Podría escribir sobre economía y política, alimentar los viejos "grandes" debates que al final de cuentas olvidan los micromundos de amor, hambre, esperanza y cotidianidad que existen entre las consecuencias de decisiones tomadas por unos cuántos que gobiernan a través de dictaduras, democracias, monarquías u oligarquías.

Podría escribir sobre la familia, sobre el amor, la pareja, el futuro y la pasión; sobre la alegría y la tristeza, el compromiso y la doble moral, el escándalo y la seguridad de una vida conforme a las reglas; sobre Dios y la Revolución como si fueran antónimos o sinónimos, sobre la falacia del sincretismo o acerca de la metáfora de Isla en la que vivimos en medio de una era bautizada con la etiqueta de comunicación.

Podría escribir mucho, pero para escribir necesito de mí y no me encuentro.


Para tomarlo con un poco de humor: "Me busco pero no me encuentro" (en el blog de Sra. Pelo)
es curioso que lo leyera justo después de escribir esto, chistoso pero cierto.

1 de julio de 2009

Democracia es mucho más que votar

A tres días de las elecciones para diputaciones federales en México, la inconformidad con las "propuestas políticas" vigentes, oficiales, registradas, no ha hecho más que crecer. ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir repitiendo esta historia? ¿Cuántas veces más hemos de tragarnos las mismas promesas realizadas cada vez con más escándalo?

Una verdad de la que debemos convencernos: La política mexicana (y con ella los recursos públicos) está dominada por grupos cada vez más cerrados que concentran poder por alguno o más de los siguientes medios:
  • Con leyes aprobadas por ellos mismos y para su beneficio, sin importar de qué color sean sus partidos (por eso vemos tanto politiquillo saltamontes que un día es de izquierda y al otro salta a la ultraderecha y viceversa sin mayor conflicto).
  • Mediante el voto corportaivo.
  • La manipulación mediática de la información, en especial en los noticiarios donde mezclan propaganda con noticias (PRI y PAN expertísimos en este asunto, el Partido Verde aprendiendo rápido, el PRD saliendo al juego y haciéndolo muy mal, Televisa y TV Azteca, haciendo su agosto).
Para acabarla, nuestro tan llevado y traído IFE nos "educa" haciéndonos creer que el voto es el único medio que tenemos para vivir plenamente la democracia y no ha sido capaz de garantizar que los partidos emitan mensajes claros y con responsabilidad jurídica en sus campañas electorales.

Y ante una iniciativa ciudadana (voto en blanco y/o voto nulo) para hacer ver nuestro descontento hacia la clase política, salen, obviamente, personajes que no se benefician de ello a decir que es inútil, que el voto en blanco es un "cheque en blanco"... Disculpe señor Martí, aunque entienda el dolor que le causa la pérdida de su hijo a manos de la delincuencia y comparta su frustración ante la ineptitud de nuestros funcionarios públicos, no voy de acuerdo con decir que el voto en blanco sea inútil... De hecho, me parece más inútil "que los candidatos firmen sus promesas de campaña ante notario público" porque eso no implica que después se pueda sancionar su incumplimiento o que la sanción sea la adecuada, quedamos en lo mismo... Además, usted está minimizando la agenda política nacional al tema de la seguridad... Esto equivale a seguirle el juego al "Presidente del Empleo" que, como no ha conseguido más que lo contrario de lo que prometió en ese rubro, ahora nos vende una guerra contra el narcotráfico y la inseguridad que le apuesta a la violencia en lugar de a la inteligencia y la educación (¿Los candidatos del PAN han propuesto algo más además de continuar esta "guerra"?).

El voto en blanco sí es útil, aunque no esté contemplado jurídicamente, el mensaje será muy claro: si logramos elevar el porcentje de votos en blanco en, por lo menos, un punto porcentual, estaremos dejando claro el descontento ciudadano.

Ahora bien, como indica el título de esta humilde opinión, la democracia es mucho más que simplemente votar, ese mensaje debe ir acompañado de una advertencia de la ciudadanía: la cosa no se queda en el voto en blanco, así como pudimos ponernos de acuerdo para dejarles ver que ya no queremos al sobrino, hijo, nieto, yerno o compadre del político anterior (de los mismos de siempre) que nos desgració la vida, también podremos ponernos de acuerdo para que en el 2010, si no hay indicadores claros de mejora en la gestión pública, la legislación y la impartición de justicia, ese porcentaje, o uno aún mayor, nos ampararemos para no pagar predial, tenencia, reemplacamientos, verificaciones vehiculares y demás impuestos que no están funcionando y que podemos retener como protesta pacífica.

Retener los impuestos, responsablemente (sin gastarlos en otra cosa, sólo retenerlos), como protesta ciudadana, debe ser el siguiente paso para hacer oír nuestra voz a esa clase política que se ensordece cuando comienza a vivir del erario, porque tiene seguro su sueldo, sus prestaciones y sus privilegios... Sólo sabiendo que todo eso se ve amenazado por falta de recaudación, volverán a escucharnos.

Seamos honestos, este 5 de julio "ganarán" los mismos de siempre, así que, quienes nos tomamos más de un minuto para pensar en el ejercicio del voto, intentemos hacer una pequeña diferencia, dejemos este mensaje bien claro: No queremos que se repita esto de las mismas promesas que no se cumplen sin consecuencias para quienes las formulan, por eso, no estamos votando por ninguno de ellos.

Faltará un "pliego petitorio" de compromisos generales (sin tintes partidistas) que exigir a los "ganadores" de la actual contienda como: reducir a la mitad el número de diputados y senadores; eliminar la figura de legisladores "plurinominales" que no son elegidos por el pueblo [Actualización: Aprendí que los plurinominales sí son elegidos por el pueblo y suelen defender causas justas ya sea de minorías-marginadas o de mayorías desinformadas]; regular el gasto en prestaciones y privilegios para funcionarios y legisladores; dar una validez jurídica al ejercicio del voto en blanco (o como se le quiera nombrar) que sirva como medio para que el pueblo manifieste su inconformidad con los candidatos propuestos en cada contienda (en otros países un determinado porcentaje de votos en blanco se convierte en la repetición del proceso electoral con nuevos candidatos); la restauración de las candidaturas ciudadanas (¿qué pasa si el ciudadano más decente de mi entidad se quiere postular pero no quiere asociarse con ningún partido por conocer su mala talante?); sanciones severas para promesas de campaña no cumplidas por el candidato elegido; que, además de hacer publicidad, el IFE se preocupe por grantizar que todos sabemos lo que puede y no puede hacer un candidato de elección popular si resulta ganador... Entre otras ¿Se les ocurre alguna? Notar que ninguna de las exigencias tiene tinte partidista, son temas que afectan al ejercicio democrático en general.

Recordemos: voto en blanco no es dejar de ir a votar (eso es abstención y se interpreta como desidia y apatía), voto en blanco es acudir a la casilla, registrar nuestra asistencia al ejercicio de este derecho para garantizar que éste es tomado en cuenta, anular la papeleta (tacharla completa) y depositarla en la urna (más sobre el voto en blanco...)

18 de junio de 2009

Puntos suspensivos

¿A quién se le ocurrió la idea de los puntos suspensivos?

Esos signos llenos de significados y carentes de significante excepto quizás por el ruidoso silencio que evocan...

...

...

¿Verdad?

Tan útiles como las pausas y tan desesperantes como la indecisión, los puntos suspensivos representan mucho más que tres golpes minúsculos grabados uno junto al otro... Representan lo que su autor no quiso decir, lo que los lectores desean interpretar y lo que en realidad sucederá o sucedería si...

[...] Últimamente me doy cuenta de que uso demasiados puntos suspensivos en mi comunicación cotidiana, quizás como reflejo del millar de situaciones que siguen a la espera de que les ponga punto final, o punto y seguido, o dos puntos... Pero que siguen en suspenso a fin de cuentas...

[...] A veces, después de ciertas decisiones, se extrañan tanto las cosas imposibles, los cuentos de hadas, los sueños guajiros y demás supuestos obstáculos para el desarrollo personal, que se siente uno tan incompleto como un texto que "concluye", irónicamente y sin que se pueda afirmar que sea cierto, en puntos suspensivos...

22 de abril de 2009

Últimamente no vuelo en papalote

Quizás se deba al mentado estrés pos-vacacional (aunque... ¿cuáles vacaciones?) o al exceso de trámites burocráticos a los que me he expuesto en las últimas semanas; podrían ser las dieciséis (sí, 16) horas diarias de trabajo que, sin considerar la suma de los segundos que uso para cambiar de un tema a otro, de un cliente a otro, de una institución a otra, de un papel a otro, de una ventana a otra, de un jefe a otro, de un colaborador a otro, de un estudiante a otro, de un maestro a otro, de un camino a otro, de un amor a otro y de todo eso a mí mismo.

El caso es que últimamente no estoy volando en papalote, me estoy quedando en el suelo, moviendo mi existencia cada día más a rastras, con ímpetu, con entrega, pero sin sonrisas. El banco del tiempo cada día parece cobrarme más intereses, cada día parece hacerse más dueño de mí y un hombre gris enrolla mi tiempo en un papelito frágil y se lo fuma en mi cara.

Temo convertirme en uno de esos tantos seres que obsequian sonrisas de cinco pesos ($5) pero cuyo costo de producción se eleva al infinito, porque son mandadas a hacer a medida, según la persona y el objetivo... No ha sucedido aún, sigo siendo yo, pero estoy a la mitad del túnel entre lo predecible y la locura, entre esto y lo otro sin saber cuál es la respuesta, ya no correcta, sino simplemente la que busco.

Mi papalote está ahí, como aferrado con su cola a la frágil rama de un vetusto árbol enraizado hasta el centro de la Tierra... Mi papalote está esperando y desesperándose para emprender el vuelo conmigo... ¿Quién inventó aquello de hacer de la vida un papalote? Quien haya sido, no tenía idea de lo difícil que es realizar esa propuesta.
Actualización
En honor al comentario de Bessie, Radio Pelícano hace su contribución:



Canción: El papalote
Autor e intérprete: Silvio Rodríguez
Cita alusiva: "el día más importante de tu existencia fue el de tu muerte"
Ver la letra completa

4 de abril de 2009

Explicar lo que no existe: Crisis 2

[Escalas previas: Crisis 1]

En aquél planeta con destino fatídico, las eras habían transcurrido sucediéndose unas a otras, siendo unas tésis, otras antítesis y algunas síntesis, pero siempre dejando un estigma para los vencidos y poder hereditario para los vencedores.

De a poco, no era únicamente la historia una vía para justificar las tiranías: A los herederos del poder se les había ocurrido la idea de legislar, escribir las normas de convivencia y colaboración maquilladas con una extensa parafernalia que pretendía convencer a los pueblos de la bondad de las instituciones, de las buenas intenciones de la autoridad y de que ésta no era más que una extensión del poder que los mismos pueblos ejercían: Se les ocurrió la democracia como una "dictadura maquillada de poesía".

Se volvieron moda las revoluciones, los golpes de estado y la sustitución de tronos y coronas por parlamentos, congresos y ministros que decían servir a los pueblos. A la par, en medio de aquella distracción que ocasionaban las beligerantes búsquedas de libertad y respeto a los derechos humanos, se gestaban a oscuras las vías para globalizar el poder de unos cuantos, globalizar las condiciones para conseguir esclavos voluntarios (que convenientemente dejarían de llamarse esclavos y se les nombraría "recursos humanos") que desgastaran sus vidas en la búsqueda de un sueño que les costaría su salud, su familia y sus principios, en supuestas jornadas de ocho horas que terminaban siendo de veinte, por un puñado de dinero que de un día para otro perdería su valor, pero dejando en manos de los gigantes capitalistas y políticos, anónimos e intangibles o famosos e intocables, el producto de su trabajo, lo que en realidad no perdería jamás su valor.

Globalizaron entonces la posibilidad de abrir fábricas en los pueblos que ofrecieran más facilidades a cambio de miserias y cerrarlas donde la gente comenzara a ser consciente de esa esclavitud disfrazada de "oportunidades de empleo". Y siempre estaba de por medio ese invento del que se valían los poderosos para hacer cumplir sus intereses, para premiar a sus aliados con dádivas y relumbres. Pero incluso aquellos aliados, aquellas rémoras al frente de medios de comunicación, de cargos políticos, de sindicatos y de grandes de empresas, veían sus sueños caer por causa de aquello que ellos mismos defendían y nombraban como "crecimiento sostenible".

El crecimiento sostenible dejó de serlo y ni las más audaces estrategias para favorecer el consumismo podían hacer frente a la realidad: los recursos se acababan, la gente ya no podía producir más allá de las veinte horas de trabajo sin desfallecer, quienes se habían endeudado para vivir el sueño del poder no estaban pagando su deuda, las rémoras se tronaban los dedos al ver sus ambiciones en peligro y retiraban sus inversiones, cerraban sus empresas echando a la calle a millones de esclavos voluntarios que ya no podían aspirar ni siquiera a eso porque ya les habían despojado de sus tierras y de sus principios... Los herederos del poder, los exclusivos y excluyentes, inventaron un término, que además fue una estrategia, para definir esta situación: Crisis Financiera.

Y el término sirvió para mantener calmada a la gente, para dejarla a la expectativa de lo que harían "los expertos" para solucionarlo todo y en la disposición de "ayudarles" a hacerlo. Todo era culpa de "la crisis" pero ésta no terminaba de ser responsabilidad de nadie... La crisis no era más que una pausa que globalizaba una sensación de miedo y sometimiento, que serviría como pretexto para deshacerse de los estorbos y reafirmar la lealtad de los esclavos voluntarios y las rémoras que deseaban que todo volviera "a la normalidad"... Esa normalidad que mantendría todo en su lugar... Cuando las rémoras se pusieron de acuerdo entre sí, bajo el mando de los herederos del poder, pasó la crisis, todo estaba bien, al planeta se le podía seguir devastando, a la gente se la podía seguir explotando, el dinero podía seguir circulando con su inequitativo valor, los pueblos seguían pagando sus impuestos por vivir en países que parecían parques de diversiones surrealistas, la gente que conservó sus principios seguía pobre o en la cárcel pero ya todo estaba bien, iniciaba una "nueva era": Status Qúo.

Y aquella nueva era sería la última, la más corta de todas, porque aquél hermoso planeta había dejado de ser verde y se había secado dejando aguas grises y putrefactas; había despedido a la mayoría de sus especies que ya no se reproducían más y sólo dejaban una estela de muerte... Y aquella peculiar especie que había sido capaz de pensar, había sucumbido ante sus propios inventos, había abandonado su realidad y se había convertido en víctima de su sueño de ser el centro de todo aquello que ahora estaba aniquilado.

Epílogo
¿Por qué hay que explicar la crisis como algo que no existe?
La crisis financiera que tanto escuchamos y sufrimos en estos días es resultado de una serie de inventos desafortunados. Somos víctimas de algo que no existe porque simplemente es algo que unos cuantos han inventado para que todos añoremos las migajas del poder y perpetuemos ese "ciclo sin fin" en búsqueda de un sueño que no necesariamente se materializa para quien más se esfuerza o para el mejor intencionado, sino que se hace realidad para quien se atreve a escalar una cima en la que se deben aplastar las cabezas de otros.

Existe el trabajo, pero nos han inventado el dinero y el estrés.
Existe la ayuda, pero nos han inventado el usufructo.
Existe la colaboración, pero nos han inventado la explotación.
Existen los recursos naturales, pero nos han inventado el consumismo y el "libre comercio".
Existe la convivencia, pero nos han inventado las democracias esbeltas e hipócritas.
Existen los problemas y las vías para resolverlos, pero nos han inventado una crisis que es fruto de las mismas mentiras y los mismos esquemas que se pretenden perpetuar.

Escribo esto sabiéndome parte de este sistema, sabiéndome un posible esclavo voluntario y posible e iluso aspirante a rémora, porque tengo presente que nadie escapa a esas posibilidades y no pretendo erigirme en una de las escasas excepciones a la regla. Pero soy también testigo de lo absurdo de nuestro propio planeta y veo a mis padres (como los de muchos), entrando a la tercera edad, esforzándose por sobrevivir después de años de actuar de acuerdo a sus principios y de renunciar a su salud y hasta a parte de la armonía familiar en beneficio de empresas que les dieron la espalda a la primera oportunidad, les veo repitiendo el ciclo sin fin y me veo a mí, cobarde y "educado" siguiendo esos pasos a regañadientes.

El cambio se logra tomando una opción personal por lo que sí existe, renunciando de a poco a las invenciones, rompiendo ese esquema que se podría dibujar como una serpiente que muerde su cola. El cambio se siembra en el propio corazón y entre los más cercanos, se comparte y se cultiva sin juicios ni prejuicios, porque ninguno escapamos a las ataduras del sistema; el cambio se siembra y se cultiva con el esfuerzo y sacrificio de hoy, aunque quizás se coseche muchas generaciones después, aunque nos corresponda ser meros buscadores de un horizonte que parezca inalcanzable.

De Instantes fotogénicos

21 de marzo de 2009

A veces me siento

A veces me siento como en:
  • Las once de la mañana sin un sorbo de café.
  • Las tardes frías y lluviosas añorando la casa y un buen libro.
  • El décimo día lejos del hogar.
  • Una playa sin más huellas que las mías.
  • Un punto de partida donde espero más lejanías.
  • Esa escalera que me lleva a oscuras a la ausencia de todo.
  • Aquellas largas temporadas de la infancia lejos de mis padres.
  • Las noches de adolescencia, insomnes por amores frustrados.
  • El primer día de una larga espera.
  • Las despedidas que parecen para siempre.
  • Una página marcada por una lágrima.
  • Esas mañanas al despertar de un sueño que no se hará realidad.
  • El último juego infantil con quien está a punto de fugársele la infancia.
  • Los momentos de apagar la luz de una casa a la que no volveré.
  • Una espera interminable, angustiosa y adormecedora.
  • El balcón silencioso de una casa donde se celebra sin mí.
  • La fantasía de ver a alguien desde la luna sin poderle alcanzar.
Y esta vez la espera es una cura incierta, la decisión un remedio más caro que la enfermedad y la indecisión un placebo aderezado de cinismo.

Nota: Se aceptan remedios caseros.

20 de febrero de 2009

Explicar lo que no existe: Crisis 1

En una galaxia lejana, en un planeta muy peculiar lleno de agua que se vertía en ríos hacia mares profundos, turquesas y oscuros; saturado de plantas con tamaños, colores y aromas diversos; animado por especies de peludos, calvos, vertebrados, moluscos, voladores, rastreros, cuadrúpedos, bípedos, gigantes, microscópicos seres que se reproducían, se desarrollaban, morían y daban paso a nuevas generaciones evolucionadas de ellos mismos; ahí, había surgido una especie de seres con la peculiar característica de pensar y concebir el pensamiento de ser el centro de todo lo que les rodeaba, de todos los animales, las plantas, las aguas, los planetas y las galaxias.

Pobres seres que vivieron miles de años inventando nuevos mundos para conquistarlos, cuando su mundo y su universo entero era solo uno; desdichados grupos de millones de esa especie confundida que se aniquiló a sí misma arrebatándose la tierra, el agua y la comida que era para todos, por pensar que era de alguien.

Cierto es que aquella especie poseía su belleza, contaba espléndidos ejemplares que inventaron su propia música y poesía, que bailaron, rieron y descubrieron los horizontes más lejanos y las cuevas profundas de su exterior y su interior. Formidables individuos que, siendo virtuosos, conocieron horrorizados las vergonzantes carencias, miserias y bajezas de su especie y pagaron con desprecio y hasta la propia muerte la osadía de mostrárselas, como advertencia, a sus iguales.

En aquél lugar, las cosas ya estaban organizadas para satisfacer a una minoría que se aprovechaba de la suerte inicial de sus ancestros. En aquél lugar, la historia la escribían los traidores, los corruptos y los hijos de aquellos. Cierto era, que pocas veces había alguien diferente que tuviera la disposición y valentía para redactar con su propia sangre algunas crónicas a favor de los pequeños y desvalidos... Cuando esto sucedía, renacía la esperanza.

Aquella legendaria especie inventó, como nosotros, el término "progreso" para hacer referencia a la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida... Y en el nombre de esa invención, algunos mejoraron mucho, a costa de la desgracia de sus iguales que vivían en otros hemisferios del planeta o que morían intentando cruzar una línea imaginaria que dividía el territorio de quienes tenían derecho a vivir dígnamente y quienes no, a costa también de la aniquilación de todo lo que en el planeta era bello y que, según algunos, debía morir en beneficio de lo útil.

Inventaron también algo muy semejante al dinero, una cosa que comenzó siendo de metal, luego también fue papel y después fue una esencia intangible que viajaba a la velocidad de la luz según la disposición de quienes lo "poseían" y utilizaban. Su función era representar e intercambiar alimento, tierra, agua, poder y hasta amor, por lo que, siendo algo tan "práctico", se convirtió en objeto de codicia, en algo aparentemente más necesario que el agua y el alimento, más necesario que la belleza y más importante que la salud y la vida misma.

Aquella invención tan parecida a nuestro dinero, que era motivo de guerras y traiciones, era también una herramienta con la que se dividían los territorios y, aquellos que vivían de la suerte y la tiranía de sus ancestros, sin vergüenza alguna, decidían cuáles monedas valían más y cuáles menos según sus conveniencias.

23 de enero de 2009

No veré jugar a mi equipo en vivo

Sheila-13 me ha hecho una pregunta pública en su blog y ha puesto en marcha un mecanismo que sólo esperaba una condición como ésta para funcionar: una entrada sobre fútbol en la que explicaré por qué no veré jugar a mi equipo durante esta temporada.

Es innegable, Cruz Azul es uno de los mejores equipos de México, opino incluso que estadísticamente es el mejor, si tomamos en cuenta resultados históricos de trabajo y posiciones en la tabla durante las temporadas y dejamos de lado la estúpida y comercial forma de arruinar el esfuerzo y la esencia deportiva de los torneos con esas jaladas de liguillas y repescas, en las que equipos "con suerte" (o con suficiente dinero para comprar a los árbitros) se cuelan en la fila de los campeones, Cruz Azul es el mejor equipo.

Ahora que queda clara mi posición, va la razón por la que no veré jugar a mi equipo: Cada vez que les siguo de cerca, perdemos de forma inexplicable o sorpresiva. Recuerdo una ocasión en la que iban invictos por varios partidos, no había podido ver ninguno debido a otros compromisos y justo cuando me senté a disfrutar el que pensaba que sería una continuidad de victorias, perdimos.

Y, tal como lo comenta sheila-13, después del partido de ida en la final del torneo de invierno 2008, yo aún guardaba la esperanza de que Cruz Azul remontara de forma espectacular, pero con los antecedentes, decidí no ver el partido de vuelta, y así fue hasta que por accidente encendí la radio del coche en plena transmisión con gritos y aplausos por esa final de película que se estaba viviendo, Cruz Azul iba ganando... Ya no pude desprenderme de la emoción y seguí escuchando, me quedé anclado a pesar de la señal que representó el empate de Toluca y, en los penales, estaba cegado y orgulloso de que mi equipo nos ofreciera una final tan deliciosa... Al concluir el partido tomé la decisión.

Lamento los daños colaterales que ocasionó mi irresponsable acción.

11 de enero de 2009

Constantemente imagino

Que durante veinticuatro horas soy capaz de recordar todos mis pendientes y realizarlos uno a uno sin contratiempos, sin llamadas inesperadas, sin una interrupción ni distracción, imagino que concluyo todas mis tareas y por fin puedo comenzar de cero sin dejar que nada más se me vuelva a acumular: el trabajo de titulación de la maestría que parece añejarse "en barricas de roble blanco", el proyecto para hacer más productivos mis veranos, las talachitas de la oficina, la organización de innumerables papelitos "importantes" (que, por más que les erradico del escritorio, se vuelven a acumular a la velocidad de la luz), darle una refrescada a mi portátil, detallar y ajustar algunas sesiones de clases (aunque nadie más que yo note el cambio), mi plan de conquistar al mundo (por lo menos el mundo que hay en mi cabeza que ahora mismo parece tenerme conquistado a mí).

Y constantemente vuelvo a mi realidad, habiendo consumido veinticuatro minutos de mi vida en imaginar que no desperdicio ni un segundo, robándome veinticuatro segundos más para concluir que lo que imagino no sólo es imposible, sino que me encuentro caminando en una ruta que conduce al lado opuesto de ese horizonte.

También acabo de decidir tomarme veinticuatro palabras más para afirmar que no hablo de perder el tiempo, tan sólo de disfrutarlo, aunque sea con estupideces.

Y quizás le haya robado a alguien veinticuatro de sus segundos ocupados en contar que el enunciado anterior tiene en realidad veinticinco palabras... Pero quizás también le haya robado una pequeña sonrisa.

28 de diciembre de 2008

Hay noches

Hay noches en que no me parezco al somnoliento ente que llega a su casa como despojo humano después de la jornada laboral. Noches en las que cruzo el portal de mi habitáculo sin ser invadido por el cansancio y el somnífero efecto del silencio y la televisión diciendo estupideces al final de la cena.

En esos espacios nocturnos, esporádicos como las visitas al cine, me descubro en medio de un crucero con su sinfín de caminos posibles e imposibles, una gama de opciones tentadoras que me llaman todas al unísono, me ofrecen sus mejores viandas, sus más finos placeres y sus más altos objetivos, sus armonías hiper-hipnóticas y sus cielos diáfanos con estrellas formadas caprichosamente como para entretener a la humanidad entera.

Y son tantas y tan tontas las tentadoras opciones que como tentáculos me inmovilizan tanteando cada una de mis tentaciones escritas con el tintero que una vez intenté tontamente ignorar.

Ninguna opción se realiza, ninguna mueve mi voluntad ni para destruirme ni para seguirme construyendo; ni para sanarme, ni para asesinarme de una vez por todas. Me quedo a medias de todo, escribiendo estas líneas necias sin un destinatario más evidente que el que veo en el espejo cada mañana, envejeciendo sin sentido y me reconozco pero no me acepto como uno más de los tantos que miran su reflejo y se reconocen pero no se aceptan.

Y queman tan quedo que cada manta queda intacta de quemaduras, queman tantas y son tan tontas tentaciones, que maduras... Y quedo en un silencio quedo.

Hay noches que sueño sin dormir, me embriago sin beber, vuelo sin fumar aunque esto último sea irrelevante porque siempre vuelo sin fumar... Hay noches que emprendo la salvación de mi mundo, y me convierto en héroe de armario, noches en que me convenzo de que tarde o temprano terminaré lo que pensé, aunque nunca lo haya empezado, noches que devastan mi ruina monótona y ácida y me transportan al encanto melancólico de mi prosperidad rutinaria y abrasiva.

Y te recuerdo... Contigo estoy tan cuerdo, que ni me acuerdo de las cuerdas que me sujetan a mis acuerdos... Y tú me quitas la cordura para estar en desacuerdo con los cuerdos.

Hay noches sumergibles y noches como ésta en las que me sumerjo sin tanque de oxígeno y me encuentro conmigo pero no tengo nada que decirme, o me digo sin poder escucharme, o me escucho sin ser capaz de responderme. Hay noches que parecen infinitas como para devorarse todos los mundos virtuales en el transcurso de su eternidad y fugaces como para siquiera comenzar a mirarles de reojo.

Esta oscuridad es tan luminosa que pone todo en claro: La Coca-Cola del cine tiene efectos secundarios.

11 de septiembre de 2008

Perdón por esta insensible queja

Se cumplieron siete años del atentado terrorista más mediatizado en la historia de la humanidad, no el más trágico, no el que dejara a más hijos sin padres ni padres sin hijos, no el que condenara al mayor número de generaciones a enfermedades degenerativas, pobreza y sumisión... Simplemente el más mediatizado.

Y con esa marca se han estigmatizado también las lamentables muertes de las víctimas que hoy se narran para exprimirle lágrimas y dólares a la historia y a los sobrevivientes de la misma. Qué bien que no se olvide... ¿Qué seríamos los humanos sin historia?

Pero qué triste que la historia sólo la escriban los "vencedores", los que después de todas sus calamidades pueden seguirse aprovechando de las regalías de sus guerras y guerrillas peleadas a kilómetros de sus hogares, peleadas a la puerta de chozas latinas, de tiendas orientales, peleadas a control remoto desde sus casas de bolsa donde se especula el valor del dinero y se piensa poco en el valor de las personas que se quedan sin empleo, sin comida y sin esperanzas con el poder de un plumazo.

Qué triste que tanto talento se imprima en la narración y mediatización de los dramas de ese 9-11, de esos padres de familia despidiéndose de los suyos, vía telefonía satelital, ante la inminencia de la muerte... Qué triste porque pocas formas habrá de mediatizar el drama de la madre latina que no pudo despedirse así de su hijo muerto por "patrullas" fronterizas cazando "brownies", como tampoco serán contadas ni la mitad de veces las miles de tragedias vividas por familias en Irak o en Palestina.

Qué triste porque ni siquiera podemos estar seguros de lo que ocurrió ese 9-11, de los porqués, de los responsables... Qué triste porque aunque lo estuviéramos, quizás, seguiríamos cruzados de brazos, viendo las noticias desde nuestro sillón, disfrutando de las migajas del sueño americano que tanto trabajo nos cuesta conquistar a diario... Seguiríamos tal como seguimos ahora que en nuestro propio suelo, con nuestros propios problemas, nuestros propios políticos se ríen a escondidas de nuestras marchas contra la inseguridad, se aumentan sus sueldos descaradamente, se sientan en sus sillas de poder obtenidas a costa de promesas que no han cumplido... Seguiríamos así, pagando impuestos en automático, pagando mordidas, pagando con nuestras propias vidas la ineptitud, la negligencia y la ambición de los mismos de siempre.


Firmo con música en Radio Pelícano: "Hermano Lobo" de Alejandro Filio:




Letra de esta canción aquí.

26 de junio de 2008

¿Y de qué chingados voy a escribir?

Si la rutina me come las horas como los segundos me comen la vida. Si el sonido del teléfono me trastorna los oídos como el polvo acumulado entre las pilas de papel de la oficina trastorna mis pulmones. Si las prisas del calendario (y de la gente que deja todo a última hora) me deprimen tanto como la ausencia de tus manos y de tu mirada.

Si poco a poco me pierdo entre el mundo de tareas banales y mecánicas que me comen la creatividad, que me obligan a usar las herramientas que no me gustan, a vender (vender en sí es algo que aborrezco), a decir "con mucho gusto", a sobrellevar esa hipocresía colectiva a la que todos recurrimos para sobrevivir a la brillante economía de mercado liberal que, irónicamente, termina por esclavizarnos y matarnos a todos de hambre o de estrés (al menos no nos han quitado la posibilidad de decidir eso).

Pero sonrío porque te veo entre esa nube de ansiedad, porque te recuerdo y te espero, porque a veces me abandono a Alguien que está por encima de todo eso y me tranquilizo, contigo, con Alguien, con alguien, con algunos...

¡Ay riata no te revientes, que es el último jalón!
(Vox populi, que suelo asociar con Chavela Vargas)

5 de enero de 2008

Círculos viciosos - Tomo 1, capítulo 1


- Dice tu admirador secreto que su curiosidad está venciendo a su prudencia
- ¿Ah sí? ¡Y qué espera!
- Te he dicho que no te conviene
- Eso no lo sabremos hasta que... ¡Pues hasta que lo sepamos!
- ¿Y ése al que admiras tú en secreto?
- No funcionará
- Eso no lo sabrán hasta que lo intentes ¿no?
- No lo puedo intentar... ¡Qué vergüenza!
- Sí, supongo que sería vergonzoso
- Si me dijeras quién es...
- No te conviene
- Eso no lo sabremos hasta que... ¡Otra vez!
- Llevamos semanas así, tan fácil que sería que la gente se aventara a hacer esas travesuras en las que tanto piensa ¿por qué no te avientas?
- ¿Por qué no le das ese consejo a mi admirador?
- Porque no te conviene...

Cualquier semejanza con cualquier realidad, es mera coincidencia
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