Mostrando las entradas con la etiqueta prosa poética. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta prosa poética. Mostrar todas las entradas

10 de julio de 2011

Fieros animales y tiernos enemigos

Lluvia
"Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos"
(Silvio Rodríguez)
Aquellos fieros animales que se asoman desde el interior, que han acompañado silenciosamente seis lustros de mirar soles, lunas, nubes y estrellas; claramente y entre lágrimas.

Aquellos tiernos enemigos, sutiles e imperceptibles por ser propios, cíclicos y sonámbulos como fantasmas de temporada que acechan en los rincones insospechados de la fatalidad o del simple pesimismo.

Aquella lluvia que resuena con su eco y confunde el golpeteo de sus gotas con el manar de las que nublan la mirada, de las que pretenden limpiar el alma de sus tóxicas desdichas, por insignificantes que al universo le resulten.

Se llueve y se llora, cuando la sequía se convierte en una sed angustiosa y la esperanza se pierde en un horizonte difuminado por la bruma y la incertidumbre. Se llueve y se llora, no por voluntad, sino por causa natural, o por bendición divina; los paradigmas son irrelevantes mientras la tormenta hidrata los paisajes e inunda la tierra, o el llanto libera las tensiones y reordena la existencia.

Y en medio de las lluvias y los llantos reparadores, siguen acechando aquellos fieros animales, aquellos tiernos enemigos expectantes ante la vulnerabilidad de cada temporada solitaria, sin nadie más que quien protagoniza su propia historia.

"Llueve tan bien que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana"
(Ibidem)
 

5 de octubre de 2009

La culpa de la luna


Yellow Moon
Cargado originalmente por Martin Cathrae
La gente se alborota con la luna llena, pero la que se llena en octubre ofrece un catálogo de locuras inacabable, una gama de impulsos, groserías, sensibilidades, malabarismos, nerviosismos, sensualidades, indecisiones, inspiraciones, cursilerías, arrebatos, crímenes, apetitos, ansiedades, romanticismos, entregas y fantasías tan aparentemente palpables y prometedoras como la idea más infactible al abrigo de una sobredosis de cafeína.

La luna de octubre merece nuestras miradas ¿o será que nuestras miradas merecen la luna de octubre después de nueve meses de tolerancia en este mundo tan gris y abstemio?

La luna de octubre se antoja contigo, se antoja en tus ojos y en tus hombros acariciados por la brisa en la playa, se antoja con la arena en los pies y en las espaldas, iluminando un juego infantil que deja sus huellas a segundos de ser borradas por la marea, proyectando nuestras sombras bajo un beso salado que vuela entre los irónicos imposibles de nuestras insignificantes existencias.

Podemos culpar a la luna de este juego menos infantil, éste que ha dejado huellas que no podrán borrarse con el vaivén de las olas, éste en el que se niega la realidad para dar paso a la ilusión, éste en el que la misma luna nos ofrece asilo político y, al cabo de esta eternidad sin nosotros, nos obsequia una nacionalidad: lunáticos.

20 de enero de 2009

Si te preguntas

cuántas estrellas hay en el firmamento,
cuánto tiempo hay entre una sonrisa y otra,
cuál será el clima que hará cada día del próximo mes,
a qué fecha y hora exactas dejarás de vivir,
quién será la próxima persona que cambiará al mundo,
qué tal olía tu aliento durante la tarde de ayer,
cuántos años nos quedan antes de matarnos por agua,
cuál será el nuevo combustible definitivo,
cuándo te empezarán a olvidar si te vas,
dónde estarás la próxima vez que llores,
cómo hacerle cosquillas a un elefante africano,
no esperes que te responda con una verdad científica,
ni siquiera esperes que finja interés en tus dudas,
encuentra tus propias respuestas y ten paciencia,
experimenta y conserva tan sólo la siguiente certeza:
poco, de ninguna manera, jamás, por nada, por nadie,
en ningún lugar, podré olvidarme de ti.

28 de diciembre de 2008

Hay noches

Hay noches en que no me parezco al somnoliento ente que llega a su casa como despojo humano después de la jornada laboral. Noches en las que cruzo el portal de mi habitáculo sin ser invadido por el cansancio y el somnífero efecto del silencio y la televisión diciendo estupideces al final de la cena.

En esos espacios nocturnos, esporádicos como las visitas al cine, me descubro en medio de un crucero con su sinfín de caminos posibles e imposibles, una gama de opciones tentadoras que me llaman todas al unísono, me ofrecen sus mejores viandas, sus más finos placeres y sus más altos objetivos, sus armonías hiper-hipnóticas y sus cielos diáfanos con estrellas formadas caprichosamente como para entretener a la humanidad entera.

Y son tantas y tan tontas las tentadoras opciones que como tentáculos me inmovilizan tanteando cada una de mis tentaciones escritas con el tintero que una vez intenté tontamente ignorar.

Ninguna opción se realiza, ninguna mueve mi voluntad ni para destruirme ni para seguirme construyendo; ni para sanarme, ni para asesinarme de una vez por todas. Me quedo a medias de todo, escribiendo estas líneas necias sin un destinatario más evidente que el que veo en el espejo cada mañana, envejeciendo sin sentido y me reconozco pero no me acepto como uno más de los tantos que miran su reflejo y se reconocen pero no se aceptan.

Y queman tan quedo que cada manta queda intacta de quemaduras, queman tantas y son tan tontas tentaciones, que maduras... Y quedo en un silencio quedo.

Hay noches que sueño sin dormir, me embriago sin beber, vuelo sin fumar aunque esto último sea irrelevante porque siempre vuelo sin fumar... Hay noches que emprendo la salvación de mi mundo, y me convierto en héroe de armario, noches en que me convenzo de que tarde o temprano terminaré lo que pensé, aunque nunca lo haya empezado, noches que devastan mi ruina monótona y ácida y me transportan al encanto melancólico de mi prosperidad rutinaria y abrasiva.

Y te recuerdo... Contigo estoy tan cuerdo, que ni me acuerdo de las cuerdas que me sujetan a mis acuerdos... Y tú me quitas la cordura para estar en desacuerdo con los cuerdos.

Hay noches sumergibles y noches como ésta en las que me sumerjo sin tanque de oxígeno y me encuentro conmigo pero no tengo nada que decirme, o me digo sin poder escucharme, o me escucho sin ser capaz de responderme. Hay noches que parecen infinitas como para devorarse todos los mundos virtuales en el transcurso de su eternidad y fugaces como para siquiera comenzar a mirarles de reojo.

Esta oscuridad es tan luminosa que pone todo en claro: La Coca-Cola del cine tiene efectos secundarios.

20 de septiembre de 2008

A quién

A quién se le exponen estas verdades,
éstas que se retuercen en las neuronas
y fluyen en la sangre como amenaza al corazón;
estas sensaciones nostálgicas sin remitente
que invaden el alma de soledad y sinsentido.

Quién recibe las postales sin procedencia
escritas desde la duda y el vacío existencial;
a quién se le dispara sin deseos de matarle
y se queda enfrente mostrando una sonrisa.

A quién cantar los versos que no encajan
con nadie ni con nada del presente
y que se quieren dedicar sin más espera.

Habrá que publicar algún urgente anuncio
como: "se solicita intérprete de sueños"
con la confianza puesta en que alguien venga.

Nota curiosa: una hora después de escribir esto, acudí a presenciar una puesta en escena de "La Lección" (Eugène Ionesco), sin tener idea de lo identificado que me sentiría con los planteamientos de fondo. La obra fue presentada (diría yo magistralmente) por el Grupo de Teatro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, bajo la dirección de Armando García, en el Centro Veracruzano de las Artes "Hugo Argüelles".

2 de mayo de 2008

Corazón en rebanadas

Un corazón en rebanadas trae consigo muchas ventajas, se puede repartir cada una y saber exactamente cuántas quedan disponibles. Es posible quedarse con la más grande o regalarla a alguien muy especial; lo importante es que un corazón en rebanadas siempre permitirá un mejor posicionamiento y una mayor diversidad de emociones que uno entero.

Pero el corazón no puede rebanarse, cada vez que lo intento es más bien como rasurar los sentimientos para que unas horas después vuelvan a brotar impetuosos e irreverentes, dolorosos como lijas frotadas con violencia en las mejillas.

Un corazón completo es lo que todo mundo pide, nadie quiere un corazón en rebanadas a pesar de sus ventajas... ¿Será porque no las observan o porque simplemente se trata de algo "imposible"?

12 de marzo de 2008

En este juego inédito

En este juego inédito de sutiles indirectas, en esta escena melancólica de un futuro dependiente, en esta oscuridad tan densa e incierta, me pides que te mire, me pides un abrazo, me pides sin dar certezas, me pides un sueño imposible, un arrebato de irresponsabilidad y osadía, un abandono pleno a tu mirada, a tu historia, a tu amor de herencia obligada.

Me pides quizás un cambio radical y aquí estoy con tan poco que ofrecerte, con el sordo deseo de que sigas pidiendo, de que exijas ese paso que no me atrevo a dar, de que insistas y me mires con el brillo de la estrella del Norte en tus ojos para descubrir cómo puedo llevarte a una travesía marina y aérea con rumbo a nuestro Sur.

Yo no pido pero espero, que entre tu luz y tu sombra, entre tus ambiguos mensajes de adormecidas neuronas y dolorido corazón, se asome una señal clarividente de certeza, de deseo, de esperanza y valentía contagiosa; se asome, en fin, una invitación a la aventura de lo inédito e inesperado, una descabellada iniciativa a salirnos del margen, a hablarnos de tú y aprender uno del otro, como en una romántica y utópica pedagogía liberal.

Y en este juego me encuentro sumergido, compitiendo contra ti pero contigo, dejándote ganar, dividido entre las reglas, las angustias y los anhelos, dividido entre el vuelo y el aterrizaje a sabiendas de que ambos hacen falta; aquí me tienes escribiendo sin fin pero acercándome al final.

7 de marzo de 2008

La tierra mojada huele a primer beso

Cada vez que la tierra se humedece y libera ese aroma que a cualquiera le despierta, como mínimo, un recordatorio de estar realmente vivo, me pregunto a qué huele concretamente.

Tierra y agua envían a nuestros olfatos un mensaje oculto, una misiva de la vida entera que toma como conducto a la física y química del cielo y el suelo. ¿Cuál será ese mensaje inescrutable? ¿Por qué nos hace sentir tan limpios y renovados? ¿Cómo es que mientras más viejos nos hacemos más escondemos el gozo que ese aroma nos provoca?

Me he propuesto no olvidarlo, y para ello he decido compararlo con una experiencia que despierta sensaciones similares; por ello hoy incluyo a mi gama de nemotecnias existenciales la siguiente frase, formulada durante esta noche en expansión: la tierra mojada huele a primer beso.

1 de marzo de 2008

¿No te ha pasado ? Un vuelo al Circo del Sol


Capítulo 2

¿No te ha pasado que presencias una obra humana magistral que te hace sentir la ambigüedad de la admiración por la capacidad ajena y la vergüenza de tu propia mediocridad?

Hace dos días me interné en un sueño ajeno junto con unas mil personas más. El sueño visitó nuestra ciudad acompañado de más de 50 personajes variopintos, formidables, misteriosos, humorísticos, fuertes, ágiles, mágicos, luminosos... Una comunidad onírica concebida para el asombro de cualquier mortal.

Como si mi esencia fuera una pastilla efervescente arrojada en un vaso con agua, burbujeaban desde mi interior violentas partículas de felicidad y asombro, cada una de las cuales, en su manifestación, iba dejando al descubierto una ligera sensación de medianía, sin culpa, sin tristeza, pero con presencia; como esa mancha en mi mueble favorito que nadie nota, pero sé que está ahí, sin molestar, pero robando sutilmente algo de mi atención.

Y al final del sueño llamado Quidam, quedé tan satisfecho con la genialidad de quienes lo conectaron con nuestra realidad, que me ahogué en hilaridad y me enfrenté a la resaca de mirar hacia dentro para descubrir que yo también puedo fabricar sueños extraordinarios, pero no lo hago... ¿No te ha pasado que para sentirte sobrenatural sólo necesitas voluntad y no la terminas de encontrar?

6 de febrero de 2008

¿No te ha pasado?


Capítulo 1

¿No te ha pasado que caminas por la calle y te clavas en un instante óptico, sonoro y aromático?

Tu mirada encuentra algo que consideras haber buscado incluso años antes de haber nacido, quizás un color, un brillo, un cuerpo, un reflejo de algún alma que responde en forma idéntica a la acción de tu retina.

Tus oídos ensordecen ante un ritmo fuera del tiempo y el espacio, una percusión que viene desde dentro y se armoniza con el ruido para convertirse en una melodía que anuncia la llegada de aquello que podría cambiar el mundo, al menos, tu mundo.

Tu olfato se agudiza y selecciona un solo aroma, que parece grabarse eternamente en tu memoria para activar, ante su presencia, el recuerdo del momento y atarte a él como la Luna lo está a la Tierra.

El instante dura cinco segundos, lo disfrutas, lo exprimes, lo vives como una aventura peligrosa y sonríes para recibir una sonrisa o alguna satisfacción en respuesta... Deseas regresar pero no te puedes detener, sigues caminando pero sientes durante varios minutos que olvidaste algo en aquel lugar, algo imporante; comienzas a confundirlo con tu agenda, tu cartera, el cheque de la quincena y te revisas para verificar que no falta nada en tu inventario personal... Descubres que lo que te falta es valentía para detenerte cada vez que vives un momento así, para volver sobre tus pasos y decir "hola", extender tu mano, acercar tus labios, preguntar, observar, probar, escuchar y, hasta entonces, decidir.

2 de febrero de 2008

Preludio a un fuego endémico



Los cirios no se encienden por sí mismos, pero una vez contagiados por la flama, llaman a todas las velitas a la incineración para convertirse en una epidemia de luz y calor.

Veo un cirio en el espejo, esperando su llama, llamando al motivo de su espera, sin saber su sabor; le veo erguido e indeciso con los rastros de iluminaciones anteriores y auguro, con un dejo de aprehensión, que su visita ígnea podría llegar desde el cajón de mi cocina o desde el bolsillo de algún hada o musa prohibida que se acerque astuta, furtiva, precoz, idílicamente para entregarle al cirio el ascua que dará inicio a su comedia borrascosa y endémica...
¿Continuará?
Aunque continuamente me pregunto si esa hada o musa no quisieras ser tú
[acerca de la imagen]

12 de enero de 2008

Tantas ganas como miedos


Tengo tantas ganas como miedos de estar con ella... Es mucha la curiosidad que me provoca la posibilidad de su aroma cerquita de mí, de su voz en exclusiva para mis oídos, de sus manos que quizás, por primera vez, toquen las mías por más de 2 segundos, de su cara sonrojada...

Curiosidad por la película que servirá como pretexto para reunirnos y sentarnos juntos en la oscuridad, sentir su cabeza temblando en mi hombro, mirando hacia la pantalla, pero mirándonos en realidad: ella a mis manos, yo, con ojos furtivos, cazando sus pies recién desnudos.

Y están los miedos: el de enamorarse perdida y perdedoramente, el de entregar la confianza como prestar la vida a un desconocido, el de encontrarme indefenso en medio de mi propia existencia, observado y juzgado por quienes no entienden que la vida está llena de caminos que se bifurcan y nos enredan a todos en una maraña, sin sentido quizás, pero con un propósito que en algún tiempo infinito se puede revelar.

Tengo tantas ganas como miedos, pero soy feliz... La balanza sigue en equilibrio.