22 de septiembre de 2012

Hacia dónde

Despierto en una erótica caricia
y sin amanecer, me estoy quemando...
Ruego que antes del fin de la delicia
la luz me diga quién estoy amando
- Silvio Rodríguez

Quisiera haber llegado hasta estos días con más ímpetus, con una acumulación de razones y sinrazones para organizar todas las celebraciones con las que alucinaba antes de tres meses atrás.

Quisiera recuperar la capacidad de alunizar, pero llevo semanas con los motores en reparación y con las refacciones incompletas, como si los destinos buscaran convertirme en un emigrante de la luna que habitaba mientras pensaba que mis sueños se hacían realidad.

Queda una pregunta en el aire, y una multitud de respuestas acuden a la fila para aguardar su turno; las decisiones siguen ahí, en su postura más conservadora, apostando a la perpetuación de una serie de imágenes blancas, negras, sepia, doradas y rojas con once meses de antigüedad y un cristal estrellado que pretende protegerlas.

Quizás valga la pena este esfuerzo irracional y si no la vale, quizás no importe; al final me es imposible negar el infinito en su mirada y la luz irresistible de su piel; es absurdo evadir al corazón de los puertos donde ha anclado sus arterias.

Quiero quedarme ahí, en ese puerto al que confíe el resto de mi vida, aunque me haya hecho naufragar; quiero volver a emprender todos mis viajes junto a ella. Es tan difícil encontrar una respuesta a la pregunta "¿hacia dónde?" como armar una multitud de palabras distintas que empiecen con la letra Q.

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