29 de noviembre de 2010

Descifras

Mi alma es a veces un criptograma que lees con tus dedos,
en el braile de los poros de mi piel;
mi silencio encierra misterios que no entiendo,
y tú lo escuchas, a veces tarde, siempre a tiempo.

Mis palabras suelen esconderse y tergiversarse en lo complejo,
tú cuentas hasta diez y sales a buscarlas;
ellas huyen hacia el mar pero siempre las reúnes,
las ordenas y en la luna las atrapas.

Mi sangre se vuelve un jeroglífico que interpretas con tu pecho,
en la gravedad de mis variados pulsos;
mis gritos son escasos, penosos, expresivos,
tú los sientes, a veces tarde, siempre tercos.

Estos labios son idiomas que aprendes con los tuyos,
con el significado de sus roces mutuos;
nuestros acuerdos son lubricación y saliva,
tu compromiso, feliz prueba de que me descifras.

1 comentario:

  1. Awww! Y de nuevo volvió la poesía a ti gracias a esa demencia llamada amor... Y es que nos hemos ganado esa etiqueta a pulso! ;)

    Me encantó cada palabra, me gusta cuando nos apasionamos escribiendo, porque al final de cuentas, es otra de las tantas cosas que tenemos en común, y esto me hizo recordar más de uno de nuestros momentos juntos...

    Te descifro, me descifras y se sigue alimentando el duLce viCio :)

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Trinos al vuelo