25 de diciembre de 2009

Navidad sin dirección

Foto por sergis blog

Quizás sea por estar a punto de llegar a los 30, pero no recuerdo haberme sentido tan desorientado como ahora. Esta Navidad resultó ser simbólicamente reveladora acerca del momento existencial que estoy viviendo.

Ayer viajé para pasar la Navidad en familia (por parte de mi papá). Decidí tomar el autobús para ir descansado y evitarme el estrés de manejar en una ciudad con trazos urbanos de por sí complicados y con el complemento de más y más automóviles transitando.

Al llegar, me di cuenta de que no tenía anotada la dirección de la casa de mi primo ya que siempre llego acompañado de mis padres. Como les visito poco y apenas llevan 3 años viviendo ahí, no tenía idea de dónde dirigirme, llamé y nadie contestaba, me sentí un poco perdido y fue cuando me golpeó la analogía: Sin dirección, no hay destino.

Decidí que no valía la pena mortificarme, debería esperar a que alguno de mis familiares viera la llamada perdida y me la devolviera. Así que comencé a reflexionar acerca de la falta de dirección que tiene actualmente mi vida; sí, he conseguido varios "logros" que muchos a mi edad no, pero también me he quedado estancado en muchos otros ámbitos por dedicarle mis energías siempre a lo urgente.

En ese ajetreo de la urgencia, no he sido capaz ni de tomar decisiones importantes sobre el estilo de vida que quiero construirme, ni sobre la persona con quien quiero compartir ese proceso de construcción... He dejado que todo suceda en automático y hace poco más de un día esa olla a presión que yo tenía en el fuego estalló lastimando a una persona que amo.

Aún no sé lo que quiero en el sentido profundo de la expresión, llevo años proponiéndome decidirlo y no termino de identificarlo, ya no digamos de poner manos a la obra en conseguirlo. Estoy a punto de concluir mi tercera década y mi plan de vida parece caduco, requiere una renovación y no tolera más aplazamientos.

Todo indica que el miedo es a las decisiones y sus consecuencias. No he podido lidiar con el hecho de que tomar un camino hace que me pierda la experiencia de haber recorrido el otro, no he podido vencer ese miedo escondido que le tengo a los juicios ajenos ni he conseguido dejar de adjudicarme la responsabilidad por la felicidad o desdicha de otras personas.

Ésta es mi Navidad, no puedo decir que miserable, ni siquiera que triste... Es quizás, mirando las cosas desde un punto de vista optimista, una Navidad marcada por las palabras dirección, decisión y voluntad en espera de que lleguen como un regalo de ésos que esperan los niños con ilusión.

Si aún puedo pedir algo, si mi fe aún funciona,
pido dirección y voluntad para tomar y asumir decisiones,
la felicidad sigue aquí, sólo falta la flama que la encienda

3 comentarios:

  1. wow.. por momentos también me he sentido asi amigo, pero.. que se puede hacer? supongo que es parte de la vida misma sentir que andamos sin dirección

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  2. Admito, que una parte de mi se quiere reir... y tu sabes bien que es así... ¿Porque? porque yo ya lo habia notado tu crisis de la edad, de hecho yo deduje que era la edad, y desde hace rato, y el saberlo me ha costado mi silencio. Y fuera de estas lineas continuare así, pero ten en cuenta que hay otra parte de mi, que esta dispuesta a escucharte o leerte cuando gustes... igual me voy a burlar de ti, pero solo para hacerte ver donde estas parado. Porque no te puedo decir a donde vas, pero si en donde has estado...

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  3. Yo espero que la diferencia de tus días, hoy, te esté gustando... Hace casi 10 meses que escribiste esto y creo que ni tú ni yo imaginamos que estaríamos hasta donde estamos!

    Gracias por la fe, dirección, voluntad y decisión. Gracias por la felicidad, porque sin ti, no podría encender la llama!

    Eres realmente maravilloso!
    Te Amo

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Trinos al vuelo